problemas visuales

En un reciente informe, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que en el mundo existen casi 285 millones de personas con problemas visuales, 39 millones de los cuales padecen ceguera, causada principalmente por las cataratas y los tratamientos inadecuados o la falta de cuidados.

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Si miramos a Europa, el número de afectados por cualquier tipo de anomalía de este tipo llega a 20,4 millones, un poco menos que la mitad de los habitantes de España.

El informe también señala específicamente a nuestro país, donde hay más de 1 millón de personas que sufre algún tipo de discapacidad visual y unas 600.000 con ceguera. Se espera que estas cifras sigan en aumento debido al envejecimiento de la población y a los altos índices de enfermedades como la diabetes.

La miopía, entre los problemas visuales más comunes

La miopía, uno de los fallos refractivos más conocidos en el mundo, sigue liderando la lista de problemas visuales más habituales.

Es el motivo principal que anima a los pacientes a pedir hora con el oftalmólogo, cuya labor en estos casos consiste en determinar el grado de la miopía y recomendar el tratamiento más adecuado para cada persona. Cerca de ella figuran otros problemas como la hipermetropía y el astigmatismo.

En un segundo nivel se encuentran otro tipo de problemas visuales, quizá menos conocidos pero que no por ello demandan menos atención de nuestra parte cuando se trata de su diagnóstico y tratamiento. Nos referimos a la presbicia, las cataratas, las patologías de retina, el estrabismo o el glaucoma.

A partir de este nivel encontramos deficiencias visuales que afectan a cerca del 3% de la población mundial, como es el caso del ojo vago, un mal que se presenta casi siempre entre los niños y los jóvenes y que es causa del bajo rendimiento escolar.

Es decir, los problemas visuales siguen siendo más o menos los mismos que los de hace algunas décadas, con la diferencia de que los tratamientos son cada vez más eficaces y utilizan tecnología de última generación.

Problemas visuales típicos del siglo XXI: la fatiga visual

Ahora bien, lo que sí se aprecia tras casi dos décadas del siglo XXI es la aparición de nuevos problemas visuales, especialmente aquellos que se derivan del continuo uso de aparatos tecnológicos en nuestro día a día. Primero fueron los ordenadores; ahora los móviles, las tabletas y los ebooks, entre otros.

Uno de estos problemas visuales es la denominada fatiga visual, que afecta a aquellas personas que se exponen hasta 8 o 10 horas diarias a la pantalla de un dispositivo, bien sea por razones laborales o por otras, como el ocio.

Distintas instituciones y organismos de salud visual ya han alertado del aumento de casos en el mundo, cuyos síntomas son leves en una primera etapa y se manifiestan a través de la vista borrosa, los ojos secos o el picor.

Sin embargo, cuando dichos síntomas se ignoran o no les damos la importancia que requieren, pueden llegar a provocar problemas visuales más graves.

La fatiga visual se produce no por los aparatos en sí mismos, que son necesarios y útiles en el día a día, sino por el mal uso que hacemos de ellos, como por ejemplo cuando trabajamos sin la luz adecuada o nos sobreexponemos a las pantallas.

Sobre esto último, además, hay que tener en cuenta que existen algunas pantallas que emiten radiaciones o cargas electrostáticas que afectan nuestra visión. De ahí que en los últimos años se hayan diseñando dispositivos con materiales y efectos lumínicos que evitan la aparición de anomalías de este tipo.

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