El segundo GP de la temporada ya está aquí. Este fin de semana, la cita con el Campeonato del Mundo de MotoGP tiene lugar en el peculiar Circuito de las Américas, que está situado en Austin (Texas). Esta prueba se celebra por tercer año consecutivo en este marco y constituye la primera de las dos visitas que MotoGP realiza a Estados Unidos cada temporada. Pero, ¿qué tiene de peculiar el Circuito de las Américas? Sus 5.515 metros de longitud albergan 20 curvas (11 a la izquierda y 9 a la derecha) pero, sobre todo, este trazado destaca por sus fuertes subidas y bajadas, con un desnivel de 40 metros, lo que hace que los pilotos tengan que enfrentase a una pendiente de un 22% aproximadamente al final de la recta de meta. Estos cambios de rasante, que aportan un extra de emoción en el caso de las carreras de MotoGP, en la vida diaria restan visibilidad al conductor y pueden convertirse en grandes obstáculos para una conducción segura.

Está claro que los cambios de rasante con visibilidad (aquellos en los que la carretera tiene forma cóncava, como de cuenco o valle) no representan ningún problema. Es más, al ver el tramo de carretera que tenemos delante desde un punto más elevado probablemente podremos ver incluso más lejos. El problema aparece en los cambios de rasante convexos (con forma de pico o montaña) que nos impiden ver lo que hay más adelante (por ejemplo, un vehículo parado o circulando a una velocidad reducida) o ubicar a los vehículos que se nos acercan en sentido contrario. Además, durante las horas del ocaso en este tipo de trazados podemos sufrir deslumbramientos producidos de forma directa por el sol, que no nos molesta mientras subimos el desnivel, pero que incide directamente sobre nuestra visión cuando llegamos al punto más elevado del cambio de rasante. Lo mismo puede ocurrir con los faros de un vehículo que se nos acerca en sentido contrario.

Para conducir con seguridad, adelantándonos a los posibles obstáculos o peligros que pueden esconder los cambios de rasante, te recomendamos:

Permanecer a la espera de lo inesperado.

Centrar la trayectoria en nuestro propio carril, evitando adelantamientos.

Adaptar nuestra velocidad a la posibilidad de detener nuestra moto en caso de necesitarlo.

Evitar pararnos en los cambios de rasante sin visibilidad. Si tenemos que detenernos, debemos procurar pararnos lo más lejos posible del pico de desnivel para asegurarnos de que el resto de conductores nos ven.

Si hace sol, usar gafas polarizadas, que cubran completamente el ojo y que nos sean de cristal para evitar problemas en caso de rotura.

Regular tus faros para no deslumbrar a otros vehículos que se acerquen a nosotros en dirección contraria.

Recordad que vosotros no corréis en el Circuito de las Américas, pero podéis convertiros en el mejor de los pilotos aguzando vuestra vista y prestando atención a la carretera y, en especial, a los cambios de rasante.

Gran Premio de las Américas: Ojo a los cambios de rasante
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