Estamos en plena recta final para escribir la carta a los Reyes Magos y desde Clínica Baviera os queremos dar algunas pistas para que vuestras peticiones y las de vuestros hijos estén orientadas al cuidado de la salud visual, a la vez que sean divertidas y educativas. Porque existe una gran variedad de juguetes que ayudan al desarrollo y al perfeccionamiento de las destrezas visuales sin dejar de lado la diversión.
Cuando los niños juegan, al mismo tiempo están aprendiendo y desarrollando sus capacidades visuales. Por eso es muy importante que sus primeros juguetes estén orientados a estimular su sistema visual y auditivo. Para elegir los juguetes adecuados, debemos tener en cuenta la edad del niño y las fases del desarrollo visual en el que se encuentra.
Por supuesto, una de las primeras cosas a tener en cuenta es evitar los juguetes que contengan partes afiladas o puntiagudas, especialmente si nuestros hijos son pequeños todavía.
Según los expertos, entre el primer y el tercer mes de vida, los juguetes deben tener colores llamativos y muy vivos.
En el tercer mes de vida, el niño empieza a desarrollar la coordinación ojo-mano y, a partir de los seis meses, se estabiliza la visión binocular y cromática. De esta forma, el niño ya es capaz de controlar la dirección de su mirada y el movimiento de sus manos. Es el momento en el que empieza a jugar con cubos que se apilan, juguetes con los que reconoce formas geométricas o que producen sonidos al tocarlos. A partir de los tres años, el niño puede jugar con rompecabezas que favorecerán el desarrollo de su percepción y de su memoria visual.
Es muy importante que los padres jueguen con sus hijos, sobre todo cuando tienen entre tres y seis años. De esta forma, pueden detectar si tiene problemas para identificar los colores o para coger un objeto porque no lo ven bien, porque calculan mal las distancias o porque tienen un campo visual limitado. Si se detecta alguna de estas anomalías debemos llevar al niño a una revisión oftalmológica.
Además, los niños deben jugar al aire libre, ya que esto permite que estimulen su visión lejana.
En cuanto a los videojuegos, los expertos aseguran que pueden ser muy positivos para el desarrollo de la visión de los más pequeños de la casa, siempre y cuando se establezcan unos límites. Los videojuegos pueden permitir la mejora de la sensibilidad al contraste (capacidad de detectar ligeras variaciones de tonos y luminosidad) y permiten que los niños desarrollen su memoria visual espacial. Además, pueden aumentar la capacidad de concentración, mejorar los reflejos y la coordinación ojo-mano.
Esperamos haberos dado una pequeña ayuda para realizar vuestras compras navideñas.

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