Uno de los refranes con el que hemos crecido, ha sido “ver para creer”, pero como ya hablamos en nuestro post “La ilusión del reloj parado”, no todo es lo parece, y no nos podemos fiar siempre de nuestra vista.  Si esto lo hace nuestro propio cuerpo, imaginad lo que puede hacer un director de cine en sus filmes para hacernos creer que vemos algo que no existe.

planos secuencia vista

El último gran director en engañar nuestra vista ha sido Iñárritu, con su único, y falseado, plano secuencia de Birdman, gracias al cual el espectador siente que está viviendo la historia en su propia piel. El plano secuencia, es una técnica de rodaje, que consiste en una escena rodada en continuidad, se realiza una toma sin ningún corte entre los planos durante bastante tiempo.

Para ponernos en antecedentes, fue Alfred Hitchcock el que sentó las bases de engañar a nuestra vista con planos secuencias. Lo hizo con La Soga, rodada en 1948. Y aunque el director quería grabarla en un único plano, lo cierto es que es una suma de ocho planos secuencia, porque la cinta solo permitía rodar 11 minutos seguidos. Los ocho cortes los realizó con un fundido a negro en las chaquetas de los protagonistas. El objetivo del director con esta película era crear continuidad y dar la sensación estar viendo una obra teatral.

Otro gran referente es el comienzo de la película de Orson Welles, Sed del Mal. Un plano que dura tan solo tres minutos, pero lo suficiente como para definirse en numerosas ocasiones como el mejor plano secuencia de la historia del cine.  Durante este comienzo, el director nos pone en antecedentes de lo que va a ser la película, mostrando sin ningún corte, el camino que lleva a un mafioso y su amante hacia la muerte por un coche bomba. Con el plano secuencia, el espectador participa en la escena y recibe más información que los propios protagonistas.

Pero como os hemos comentado al principio, no todo es lo que parece, y aunque las anteriores escenas si fueron rodadas en un plano íntegro, otros directores engañaron nuestra vista haciéndonos creer que estábamos ante un plano secuencia, como en El Resplandor de Kubrick. Durante toda la película hay tres escenas donde tenemos la sensación de perseguir al personaje y a su triciclo por todo el hotel, sin ver ningún corte. En realidad, una de las veces el director consigue engañarnos con una falsa apariencia de continuidad espacial. Aunque su intención no era engañar al espectador, si no desorientarlo, creando la sensación de que algo extraño pasa con ese lugar.

Seguro que conocéis más escenas que han conseguido engañar nuestra vista, ¿cuáles son vuestras favoritas?

Los mejores planos secuencia. ¿Realidad o engaño para nuestra vista?
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