Este fin de semana, vuelve la emoción de las motos al Gran Premio de Indianápolis en el estado de Indiana, en EE. UU. Esta prueba se disputa en un circuito emblemático conocido como brickyard o “yarda de ladrillos” debido al material que recubría la superficie en sus orígenes y que se encuentra situado en una de las ciudades con mayor tradición dentro del deporte del motor en América. Los pilotos correrán en un trazado que incorpora parte del famoso óvalo de las 500 millas de Indianápolis con 16 curvas (10 hacia la derecha y 6 hacia la izquierda) y 4,17 km de longitud, similar al utilizado en el GP de EE.UU de F1, pero en sentido contrario al de las agujas del reloj.
Además de la exigencia del trazado en sí mismo, Pol Espargaró y el resto de pilotos de GP, tendrán una dificultad añadida a la  que hacer frente: el intenso calor propio de esta época del año. A los más de 30° C de temperatura media que se prevé en el circuito, hay que añadir el recalentamiento del asfalto lo que puede doblar la temperatura llegando a rondar los 60°C. Con este calor extremo, es normal que aparezcan espejismos  que pueden afectar a la conducción.
Pero, ¿sabes qué son y por qué se generan?
Los espejismos son ilusiones ópticas producidas por un efecto de la refracción atmosférica y, aunque suelen estar asociados a ambientes de mucho calor, también se  pueden producir cuando las temperaturas son extremadamente bajas. En el caso de la carretera que parece cubierta de agua, el espejismo más común, el fenómeno se produce porque las capas de aire más cercanas a la superficie de la tierra llegan a encontrarse a temperaturas muy altas  y son mucho menos densas que las capas más altas de aire (al contrario de lo que sucede normalmente cuando el aire menos denso se sitúa por encima del más denso). De esta manera, cuando los rayos de luz pasan del aire menos denso al aire más denso se produce la refracción y los rayos que inciden oblicuamente se desvían ligeramente de la misma manera en la que lo harían si  la superficie estuviera realmente húmeda. Si nos encontramos con este espectacular fenómeno, hay que extremar las precauciones para evitar sufrir o provocar un accidente.

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En primer lugar, puede que el reflejo nos haga pensar que hay un obstáculo en la carretera que no existe, y obligarnos a realizar una maniobra peligrosa sin necesidad. Y viceversa, es posible que el espejismo no nos permita ver un obstáculo real en la carretera. Cuánto más cercano sea el espejismo, menos distancia de reacción tenemos, y por lo tanto, resulta recomendable moderar la velocidad de forma que nos podamos detener en la distancia donde vemos realmente la carretera.
Esperemos que los espejismos no afecten la conducción de Pol Espargaró y pueda revalidar la tercera posición alcanzada en la carrera del año anterior o incluso mejorarla.

Cuando el calor nos hace ver espejismos: GP de Indianápolis
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