Nuestro planeta está repleto de fenómenos “mágicos” que son un regalo para la vista. Son reacciones de la naturaleza salvaje producidas por el clima, los movimientos tectónicos o el sol.

Un fenómeno natural que impresiona son las explosiones de los géiseres. Estos volcanes de agua hirviente crean una enorme burbuja justo antes de estallar. En Islandia se pueden ver varios de estos espectaculares fenómenos como el Strokkur que propulsa una columna de agua cada 10 minutos, pero también son famosos los del Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos.

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La naturaleza juega con los elementos llegando a crear cosas verdaderamente curiosas para nuestra vista. Pero, ¿has oído hablar de las piedras navegantes? Las puedes ver en el Valle de la Muerte, en California, donde las rocas se mueven y viajan kilómetros de distancia por su cuenta. Este fenómeno tan misterioso fue investigado por un grupo de científicos, que colocaron un GPS en varias de estas piedras en 2013. Gracias a esta investigación, descubrieron que las piedras consiguen moverse cuando se forma una fina capa de hielo sobre su superficie. Esta capa se desprende hacia el mediodía y se rompe cuando hay vientos moderados. Las pequeñas placas de hielo pueden empujar las rocas a una velocidad de entre dos y cinco metros por minuto.

Los científicos descubrieron también que muchas de estas piedras provienen de un promontorio de 260 metros de altura ubicado en el sur del valle. Las rocas suelen moverse cada dos o tres años y algunas de ellas llegan a volcar dejando una huella distinta en el suelo.

Cuando hablamos de fenómenos naturales, no puede faltar la clásica aurora boreal. Poder ver estas luces bailando en el cielo ártico es una motivación turística muy demandada y si vemos alguna imagen en la televisión o internet, podemos entender por qué. Escandinavia es el mejor lugar para disfrutarla, aunque hay que tener en cuenta que este fenómeno no se produce todas las noches.

El sol es el causante de este maravilloso fenómeno natural, porque el astro rey, en constante actividad, desprende llamaradas que lanzan partículas al espacio abierto en forma de mantos. Estas formaciones se trasladan a una velocidad de 1000 kilómetros por segundo y cuando contactan con las capas altas de la atmósfera de la Tierra, son atraídas por el círculo magnético que rodea el Polo Norte. El momento final de una aurora boreal llega con una explosión en forma de corona.

Si quieres llegar a disfrutar de estos fenómenos con total libertad, cuida de tu vista poniéndote en las mejores manos.

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Fenómenos naturales que son un regalo para la vista
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