El uso de la luz natural ha sido siempre un elemento imprescindible para el progreso de la cultura en sus distintas disciplinas y no podía ser menos en el cine.

El cineasta francés Jacques Loiseleux, en su trabajo sobre la importancia de la luz en el séptimo arte, explica que ésta “da sentido a la imagen mediante el modo en que ilumina el tema y la atmósfera emotiva que genera, haciendo que los seres y objetos aparezcan no sólo bajo su aspecto estético más favorable, sino también con plena coherencia para cada película”.

El primer largometraje rodado íntegramente con luz natural fue ‘Barry Lyndon’, de Stanley Kubrick, en 1975. Esta película, cuyo detallismo recuerda a las obras pictóricas del siglo XVIII, usa íntegramente la luz natural en cada uno de los momentos del día en que se rodó, incluyendo las velas para la iluminación nocturna.

En cuanto a la luz en las escenas interiores, se tenía que filtrar de forma natural desde fuera, a través de las ventanas, porque el objetivo, según Kubrick, era el realismo: “La iluminación de las películas históricas siempre me pareció muy falsa. Una habitación completamente iluminada con velas es muy bonita y completamente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en el cine”.

El dato curioso sobre el trabajo lumínico en ‘Barry Lyndon’ fue la cámara. Debido a que, en el cine no se usaban objetivos lo suficientemente sensibles como para rodar de manera óptima en ambientes de reducida iluminación, para ello Kubrick pidió a la NASA una lente Zeiss 50mm, F0.7, que había sobrado del programa Apolo.

El objetivo Zeiss, caracterizado por tener una gran apertura del diafragma, fue acoplado a la cámara ‘Mitchell’, que Kubrick había usado previamente para rodar ‘La Naranja Mecánica’ y después de tres meses probando este invento, la cámara ya estaba lista para usarse en los escenarios de la Irlanda del siglo XVIII.

La única pega que existía con el uso de un diafragma tan grande es que las escenas nocturnas quedaron un poco hieráticas, pero esto también se aprovechó para marcar la actitud distante e indolente de la gente de clase alta de aquella época.

Hemos hablado del primer largometraje rodado sin focos, pero el siguiente trabajo realizado sin artificios lumínicos llegará a los cines el 5 de febrero: ‘The Revenant’, del director mexicano Alejandro González Iñarritu. Esta película está rodada solo con luz natural y bajo unas duras condiciones ambientales en los bosques de Calgary, en Canadá. El director, por su parte, ha afirmado en varias entrevistas que con las características de este rodaje han querido hacer un trabajo de entendimiento de lo que vivieron las tribus que aparecen en la película.

Películas rodadas solo con luz natural
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