Amor, Cupido, Eros… Ese sentimiento que termina conquistando a todos los seres humanos y por el que tantos han disfrutado, sufrido o incluso muerto, de forma metafórica o real, se ha representado a lo largo de la historia con una mirada idílica, entendida de distintas formas.

Los romanos adquirieron la imagen que los griegos tenían de Eros, como un adolescente o un niño de gran belleza, desnudo y a veces alado, pero siempre acompañado de un arco y unas flechas y la encarnaron en Cupido. Cuenta la leyenda que Cupido, era hijo de Afrodita, creció en los bosques, donde tuvo que fabricarse su famosa arma para defenderse de las bestias salvajes.

vision amor copia

Desde un punto de vista iconográfico, es muy típica la visión de Cupido lanzando sus flechas contra los corazones humanos para sugestionar y originar sentimientos de amor y pasión entre mortales. La creación de esta visión o ilusión amorosa, no permite ver los defectos reales entre las parejas y por eso, a veces se representa a Eros con una venda en los ojos, porque “el amor es ciego”.

En la Alta Edad Media en España, el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, ofrecía una visión muy extensa sobre los tipos de amor que existen y la dicotomía entre la visión del amor sacro o “buen amor”, y el amor profano o “mal amor”. En esta época, el triunfo del amor consistía en huir de su carácter pagano y centrarse en la parte más elevada de su ser, en el amor divino. Así, el amor triunfante ha sido representado muchas veces en el arte como el Cupido de Caravaggio o la escultura de Amor y Psique de Antonio Canova.

A la hora de ser embargados por este sentimiento, las palabras cobran una especial importancia, pues dan una visión más profunda de lo que podemos ver en una pintura o una escultura. En este sentido, en el V Canto del Infierno, en la Divina Comedia de Dante Alighieri, se habla sobre el amor como una especie de espíritu que a ningún amado exime o perdona y que golpea tan fuerte que no abandona a quien conquista. “Amor, ch’a nullo amato amar perdona, mi prese del costui piacer sì forte, che, come vedi, ancor non m’abbandona”. 

Virgilio, por su parte, también se refirió al amor en su obra Bucólicas, donde hacía mención a la derrota humana generada por la pasión amorosa que no puede frenar la razón. Así, el lema Omnia Vincit Amor (El amor todo lo vence) se convierte una vez más en la visión triunfante del amor.

 

 

Una mirada hacia la iconografía del amor
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