El otro día os hablábamos de los síntomas más habituales que causan las alergias en los ojos y de la mejor forma de evitarlos , pero hoy queremos responder a la pregunta de por qué los meses  de invierno, también pueden ser complicados para  las personas que padecen estas dolencias. En la década de los 90, la sintomatología de los pacientes alérgicos al polen se limitaba a los meses de mayo y junio. Sin embargo, las arizónicas, con floración en los meses de enero y febrero, son algunos de los factores que provocan que el escozor o la quemazón propios de la primavera aparezcan mucho antes de lo esperado.  La mejor forma de prevenir estos síntomas de la conjuntivitis alérgica, que en muchos casos afecta al rendimiento laboral y a la conducción, es evitar, en la medida de lo posible, estar en contacto con el agente desencadenante, en este caso, el polen. “Para ello debemos permanecer en lugares cerrados, usar gafas de sol grandes y envolventes y lavarnos frecuentemente las manos con agua y jabón, especialmente cuando cambiamos de ambiente y nos exponemos a agentes a los que no estamos habituados”, recomienda el Dr. Fernando Llovet, especialista en Oftalmología y Director Médico de Clínica Baviera. Asimismo, “una vez aparecen los síntomas, debemos acudir a nuestro oftalmólogo y nuestro alergólogo para que identifiquen el alérgeno que los ha provocado y nos recomienden el método apropiado para el alivio de la alergia ocular”, concluye.

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Alergias oculares: de estacionales a perennes…
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