Aunque nos pese, esta semana debemos decir adiós al verano para recibir una nueva estación, el otoño. La llegada del otoño, como cada nuevo cambio de estación, supone un esfuerzo para nuestro organismo, que debe adaptarse a la nueva situación y, sobre todo, a un nuevo ritmo y a unos nuevos hábitos de vida. En otoño, los días comienzan a hacerse más cortos, anochece antes y, por esta razón, solemos multiplicar la cantidad de horas que dedicamos a desarrollar actividades en el interior para las que es necesaria la luz artificial (leer, trabajar frente al ordenador, ver la televisión…). Este hecho, unido a que comenzamos a padecer las primeras gripes y resfriados y las consecuencias de las alergias vinculadas a esta estación, suele acabar afectando a nuestro sistema visual de una manera u otra. Por ejemplo, resulta bastante habitual que surjan casos de conjuntivitis, aunque solamos vincularlos a la primavera, al verano, a la piscina y a la playa.
El otoño es, junto a la primavera, la estación del año en la que se producen más casos de conjuntivitis y estos se deben, habitualmente, a dos causas o etiologías: las de tipo alérgico y las de tipo infeccioso.
“Las conjuntivitis alérgicas otoñales se producen por un repunte de algunos alérgenos primaverales, especialmente en otoños calurosos y lluviosos, por plantas que germinan únicamente en otoño como la ambrosia o en alérgicos al moho por la humedad relacionada con las primeras lluvias”, señala el Dr. Manuel Marcos, Director Médico de Clínica Baviera Valladolid.
En el caso de las conjuntivitis infecciosas, y más habitualmente las producidas por virus, aparecen vinculadas a la llegada del frío y muchas veces están vinculadas a los primeros catarros. “Además, debemos destacar que en esta época del año se pueden producir rebrotes de queratoconjuntivitis adenovírica, tenida porque puede dejar secuelas en la córnea”, concluye el Dr. Marcos.
El tratamiento de cada conjuntivitis depende de la etiología o causa que la produce por eso es importante que ante cualquier síntoma acudamos al oftalmólogo, que determinará la causa de la conjuntivitis y pondrá el tratamiento adecuado.
En el caso de las conjuntivitis alérgicas suele ser suficiente el empleo de antihistamínicos tópicos (en colirio) y sistémicos u orales. A veces, si la conjuntivitis es muy intensa, se suele recurrir al uso de corticoides tópicos, siempre bajo la supervisión de un especialista. En el caso de las conjuntivitis virales, se aplicará un tratamiento con antiinflamatorios y antibióticos en colirio para hacer que los síntomas desaparezcan antes.

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Conjuntivitis en Otoño
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