Casi sin tiempo para digerir lo sucedido en la carrera de Indianápolis, el Mundial de MotoGP se vuelve a trasladar a Europa para disputar este fin de semana el GP de la República Checa, undécima cita de la temporada que se correrá en el autódromo de Brno.

La ciudad de Brno atraerá a más de 250.000 espectadores a lo largo de este fin de semana. La popularidad de este circuito se debe, en gran parte, a su ubicación. Construido en una depresión natural rodeada de bosques, ofrece a los asistentes vistas privilegiadas de la carrera a lo largo de todo el trazado.
Estos 250.000 espectadores no se perderán las espectaculares maniobras que realizarán los pilotos en Brno y para conducir una moto es fundamental la importancia de disfrutar de una buena salud visual, por las altas velocidades que alcanzan los pilotos y por los riesgos a los que se exponen. La dirección de la moto se controla con la vista.

Distinguimos dos tipos de visión: la central y la periférica. La visión central, esa de alta definición, estereoscópica (que nos permite ver en tres dimensiones) y con una amplia gama de colores, abarca una pequeña porción de nuestro campo visual (unos 35° a cada lado del centro), y es la que nos permite trazar la trayectoria de nuestro vehículo. Pero, ¿qué ocurre con lo que queda fuera de este campo visual? Todo lo que no abarca la visión central lo abarca la periférica. La visión periférica es aquella que permite abarcar hasta casi 180° del ángulo de visión. La visión periférica se puede aplicar en muchos ámbitos de la vida cotidiana pero cobra especial importancia en algunos deportes como el motociclismo donde, gracias a ella, los pilotos procesan la mayor parte de los elementos visuales que les hacen tomar decisiones: los baches, las otras motos a ambos lados, el resto de competidores en la pista, etc. La buena noticia es que al tratarse de una visión de baja definición (en los extremos del campo visual prácticamente solo percibimos sombras, sin buena definición de formas y colores), el cerebro puede procesar las imágenes más rápidamente que lo que captamos con la visión central, ¿Pero a cuánta velocidad podemos procesar estas imágenes? Unas 100 veces más rápido, de modo que vale la pena confiar en nuestra visión periférica, acostumbrarnos a usarla más, y mantenerla en buena forma.

Otro fenómeno curioso que afecta a la vista es la “fijación del objetivo”, según el cual en circunstancias de tensión tendemos a dirigirnos hacia donde miramos. Si te fijas en las carreras de motos y observas la mirada de los pilotos, ninguno mira por donde va, sino hacia donde irá. Siempre acabas yendo hacía donde miras, por eso los pilotos no miran al asfalto, sino a la siguiente curva que trazarán. Hay mucho que ver, y en el caso de los pilotos hay mucho que prever. El equipo médico de Clínica Baviera ha podido constatar en la reciente visita del piloto de Moto GP Pol Espargaró a la clínica que su salud visual es excelente. Por eso, en esta carrera de Brno, él tendrá su vista puesta en el podio y nosotros, desde casa, no dejaremos de animarle.

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La importancia de la vista en el deporte de las dos ruedas: GP República Checa
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