Hoy 20 de noviembre en todo el mundo se celebra el DÍA DEL NIÑO. Por eso, desde Clínica Baviera os queremos recordar la importancia de las revisiones visuales durante la infancia.

La ambliopía u ojo vago, el estrabismo y los problemas de refracción, como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía (o estos problemas combinados), , son algunas de las complicaciones oftalmológicas más comunes entre los niños. Para que la visión se desarrolle de manera correcta, ambos ojos deben funcionar normalmente durante la infancia, ya que se considera que la madurez visual se alcanza aproximadamente a los seis años de edad. Por esta razón, los especialistas de Clínica Baviera consideran que el 50% de las disfunciones oculares de los adultos podrían haberse prevenido durante la niñez.

“Para atajar este tipo de problemas es fundamental un diagnóstico precoz. Es muy importante que un especialista revise la vista de nuestros hijos cada dos años. Lo ideal sería realizar un examen completo en el momento del nacimiento, una revisión a los seis meses y, posteriormente, exploraciones bianuales”, señala el Dr. Fernando Llovet, Director Médico de Clínica Baviera. “Eso sí, si en algún momento sospechamos que el niño tiene alguna dificultad visual debemos acudir al especialista inmediatamente”, recomienda el Dr. Llovet.

Cuando un niño tuerce la cabeza o cierra un ojo al leer, escribe en renglones torcidos, no muestra especial interés por la lectura y la escritura porque se cansa, se acerca mucho a la televisión, parpadea en exceso o sufre frecuentes dolores de cabeza, se están produciendo señales que deberían alertar a padres y profesores. Solucionar estos problemas es muy importante ya que una mala visión repercute negativamente en el rendimiento escolar del niño.

“Cuanto más pequeño es el niño, más complicado es detectar un problema visual. Es importante vigilar sus ojos desde el nacimiento, también durante los primeros meses y muy especialmente cuando el niño ve la tele o se sienta a hacer juegos o trabajos a corta distancia”, señala el especialista de Clínica Baviera. “Normalmente el niño no se da cuenta de que tiene un problema visual, porque se acostumbra a ver mal. Por esta razón, debemos estar muy atentos a cualquier síntoma extraño”, concluye el Dr. Llovet.

El 50% de los desórdenes visuales de los adultos podrían haberse prevenido durante la niñez
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