Seguro que en alguna de las ocasiones en las que habéis acudido a la consulta del oftalmólogo os han realizado un fondo de ojo, pero ¿sabéis exactamente para qué usan esta prueba los médicos? Clínica Baviera os desvela todos los secretos del fondo del ojo.
En realidad, la prueba del fondo de ojo técnicamente se denomina oftalmoscopia y consiste en mirar la parte más interna del ojo: el nervio óptico y la retina. Esto puede hacerse de forma directa y de forma indirecta. En la observación directa, se pueden analizar las estructuras oculares tal y como están dentro del ojo en una imagen unidimensional, y en la indirecta, se observan estas partes del ojo al revés y de forma tridimensional, ya que el especialista recibe una imagen similar a la que le podría devolver un espejo.
En la versión directa de la prueba, el especialista acerca un oftalmoscopio al ojo del paciente para observar a través de la pupila la mácula (el punto de la retina donde reside la visión del detalle), el nervio óptico y la retina en una imagen unidimensional y con poco relieve.

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La oftalmoscopia indirecta se puede realizar con una lámpara de hendidura, que requiere que el paciente esté sentado y que apoye la barbilla en un instrumento que le ayuda a mantener la cabeza firme y que interpone unas lentes entre médico y paciente. Con esa lente se consigue una imagen tridimensional. En otra versión de la oftalmoscopia indirecta, el oftalmólogo emplea un caso como el de un minero. A través de esta prueba es posible observar enfermedades como la DMAE o la retinopatía diabética.
Para conseguir una correcta imagen del fondo del ojo, especialmente de la zona periférica de la retina, el oftalmólogo suele dilatar la pupila. Los fármacos que se emplean para conseguir la dilatación se denominan midriáticos, ya que producen midriasis (aumento del diámetro de la pupila).
La oftalmoscopia o fondo de ojo forma parte del protocolo normal de exploración oftalmológica del paciente. El examen se debe realizar siempre que la persona diga que ve las líneas torcidas, lo que puede indicar un problema en la mácula; observa moscas volantes y/o destellos o experimente pérdida de visión.
Entre los menores de 50 años las revisiones oftalmológicas deberían realizarse al menos cada dos años y entre los mayores de 50 años se recomienda que sean anuales.




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Fondo del Ojo: Revelamos sus Secretos
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