Cuando queremos plasmar la realidad en un cuadro, encontramos que nuestra realidad tiene tres dimensiones (alto, ancho y fondo) mientras que un cuadro solamente permite trabajar dos. Entonces, ¿cómo conseguimos crear la profundidad y plasmar la realidad en el cuadro para engañar a nuestra vista? Muy sencillo, mediante el engaño a nuestro sentido de la vista. Como nuestros ojos no son infalibles, es muy fácil distraerlos y hacerles ver efectos engañosos. La perspectiva es la manera de representar uno o varios objetos en una superficie plana hasta dar idea de la posición, volumen y situación que ocupan en el espacio con respecto al ojo del observador.
Hasta la Edad Media los artistas no sabían representar la distancia ni la profundidad. Por eso, en los cuadros todo aparecía en el mismo plano, los colores no estaban degradados para jugar con las luces y las sombras, los contornos eran muy claros y el fondo no existía. A esta perspectiva se le denomina raspa de pez y consiste en utilizar varios puntos de fuga situados sobre un eje principal, como podéis ver en la imagen.
Fue durante el Renacimiento cuando el cuadro comenzó a presentarse como un escenario, un espacio sugerido por medio de la perspectiva geométrica que generaba la ilusión de profundidad. Uno de los aportes más importantes de esa época fue la creación de la representación del espacio usando la perspectiva lineal. Esta idea es muy sencilla: se trata de crear una serie de líneas de fuga que se unen en un punto, lo que se conoce como punto de fuga.
Durante el Barroco, los artistas se olvidaron de la perspectiva lineal y comenzaron a crear la profundidad y la perspectiva a través de los contrastes de luz y de las tonalidades de color más que con las líneas de fuga.
Cuando los impresionistas abandonaron los principios tradicionales del arte pictórico, comenzaron a excluir los contornos del dibujo. De esta forma, sugerían las formas y los volúmenes con el color, prescindiendo de la perspectiva basada en las reglas de la geometría.
En el siglo XX, la técnica pictórica fovista intentó dar sensación de espontaneidad. En lo que respecta a la percepción espacial, los seguidores de esta tendencia se limitaban a la superposición y al concepto fondo-figura.
Es en los cuadros cubistas, cuando desapareció definitivamente la perspectiva tradicional. Los artistas de esta corriente trataban las formas por medio de figuras geométricas, fragmentando líneas y superficies, adoptando así a la llamada perspectiva múltiple.
Con la perspectiva ya perfeccionada, los surrealistas empezaron a alterar las formas de la naturaleza siguiendo los principios de la perspectiva cónica y consiguieron efectos sorprendentes, como el del cuadro de Dalí que veis en la imagen.

Seguro que tienes algún cuadro que te haya impresionado por su tratamiento de la perspectiva. ¿Cuál es?

Ejemplos perspectivas

 

La perspectiva en los cuadros o cómo engañar a la vista
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