La prosopagnosia es un desorden de la percepción poco conocido que provoca que quienes la padecen no sean capaces de reconocer la mayoría de los rostros de las personas que les rodean. Según los neurocientíficos, las personas que padecen este desorden, que también se conoce como “ceguera facial”, ven “unos ojos, una boca, una nariz…”, pero son incapaces de integrar toda esta información para ver “una cara”. Además, los rostros resultan especialmente difíciles de descifrar para estas personas porque cada uno de los elementos que forman el rostro cambia constantemente, cuando hablamos, reímos o lloramos. De hecho, a muchos prosopagnósicos también les cuesta reconocer las emociones y no son capaces de desarrollar el procedimiento que se conoce como “seguimiento de la mirada”. Es decir, cuando están conversando con alguien y ven como mira hacia otro lado, no siguen la dirección de la mirada de su interlocutor.
En un primer momento se supuso que la prosopagnosia se debía a una lesión en un punto exacto de la corteza cerebral encargada del reconocimiento de las caras. Sin embargo, algunos investigadores han sugerido que este trastorno implica un fallo más general que el del reconocimiento de las caras y que los individuos que lo padecen también ven afectada su capacidad para identificar elementos individuales dentro de un conjunto de objetos similares.
Existen estudios que calculan que el dos por ciento de la población padece prosopagnosia, pero este dato se puede quedar corto, ya que la mayoría de los prosopagnósicos no están diagnosticados como tal y llegan a desarrollar “mecanismos” para superar las limitaciones de su sistema neurológico. Sobre todo tienden a clasificar a las personas por alguna característica física concreta (si lleva o no gafas, el pelo, la altura…). Como curiosidad, el actor Brad Pitt reconoció en una entrevista a la revista Esquire que sufre prosopagnosia.

 

Prosopagnosia: cuando no reconocemos la cara de nuestros seres queridos
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