Woman admiring sunset from mountain top

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Nuestra herramienta más poderosa para hacer frente a los posibles problemas oculares provocados por el viento pasa por ponernos unas gafas de sol grandes y envolventes que protejan los ojos en su totalidad. De esta forma podremos combinar moda y salud visual.

El viento es uno de los agentes que generan sequedad ocular, molestias, escozor y picores de ojos de forma más frecuente. Durante los días de mucho viento se desplazan por el entorno una gran cantidad de partículas en suspensión que pueden entrar en el ojo de forma accidental: polvo, arena… Estos cuerpos extraños pueden adherirse a la córnea o a la conjuntiva, con el consiguiente lagrimeo, enrojecimiento y sensación de arenilla en el ojo.  En estos casos, resulta fundamental no frotar el ojo y lavarlo con suero fisiológico o colirios de lágrima artificial y si se siguen notando molestias, debemos acudir al oftalmólogo.

Este invierno está siendo el más ventoso de los últimos 24 años con varios días de viento que ha superado los 100 kilómetros por hora, según el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante y, por eso, los especialistas de Clínica Baviera te plantean soluciones sencillas y útiles con las que no solo protegerás tus ojos del viento sino que también lo harás de los rayos ultravioletas. Porque más vale prevenir…

¿Qué podemos hacer para proteger nuestros ojos del viento?
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