RETINOSIS PIGMENTARIA: CURA

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Aunque existen diversos estudios para conocer la evolución y cura de la retinosis pigmentaria, no se puede decir que exista ningún tratamiento eficaz

¿QUÉ ES Y CUÁLES SON SUS CAUSAS?

En la actualidad, aunque existen diversos estudios en marcha que tienen como objetivo conocer el origen, la evolución y cura de la retinosis pigmentaria, no se puede decir que exista ningún tratamiento eficaz que permita restablecer la pérdida de visión generada por esta enfermedad o detener su avance. Los mayores progresos se están produciendo en el ámbito de la terapia génica y en el uso de implantes retinianos (los denominados “retinas artificiales”), aunque por el momento estos tratamientos sólo se encuentran en fase de estudio.

El término retinosis pigmentaria o retinitis pigmentaria agrupa a un conjunto de enfermedades crónicas de origen genético que provocan una degeneración progresiva de las células del ojo sensibles a la luz o fotorreceptores (bastones y conos). Este fenómeno provoca que el paciente con retinosis pigmentaria vaya perdiendo la visión poco a poco. Aunque el origen de la enfermedad es genético, el 50% de los pacientes no tiene ningún familiar conocido que la padezca. Además, no todas las formas de la enfermedad tienen la misma gravedad ni evolución y ésta puede verse agravada por algunos factores ambientales.

La retinosis pigmentaria afecta a una persona de cada 3.700, aunque esta cifra es variable dependiendo del país y de la región donde nos encontremos. La retinosis pigmentaria es la primera causa de ceguera de origen genético entre la población adulta y es una enfermedad más frecuente en los varones que entre las mujeres.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

Los principales síntomas de la retinosis pigmentaria son una disminución lenta pero progresiva de la agudeza visual, una importante disminución de la visión nocturna y del campo periférico de la visión, aunque la visión central se suele conservar, de tal forma que el paciente parece estar mirando a través de los cañones de una escopeta (lo que se conoce como visión de túnel). Esto ocurre porque en la mayoría de las formas de retinosis pigmentaria, los bastones (las células fotorreceptoras que se encuentran sobre todo en las regiones externas de la retina y son responsables de la visión periférica y nocturna), son las primeras en degenerarse. Cuando la enfermedad afecta a los conos (las células fotorreceptoras que se encuentran localizadas en el centro de la retina y son responsables de la visión central y de la percepción del color) el paciente puede llegar a tener dificultad para percibir los colores y, finalmente, puede sufrir ceguera.