DEGENERACIÓN MACULAR HÚMEDA

Icono DMAE

La degeneración macular húmeda o exudativa es la forma menos frecuente de la enfermedad. Aunque su pronóstico es peor, es la única DMAE que tiene tratamiento.

¿QUÉ ES Y CUÁLES SON SUS CAUSAS?

Los especialistas suelen considerar que existen dos tipos de Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), la seca o atrófica y la degeneración macular húmeda o exudativa. La DMAE húmeda o exudativa es la forma menos frecuente de la enfermedad (el 85% de los casos se corresponden con la forma seca) y suele presentar un diagnóstico visual menos optimista que la degeneración macular seca o atrófica, ya que el paciente puede llegar a perder agudeza visual de una forma muy rápida, en pocos meses e incluso semanas. A pesar de esto, la DMAE húmeda es la única variante de la enfermedad que tiene un tratamiento específico.

Esta forma de DMAE se caracteriza por la aparición de un fenómeno conocido como neovascularización coroidea por el que debajo de la retina se comienza a formar una malla de vasos sanguíneos anormales (denominados neovasos) que son especialmente permeables y suelen acabar filtrando sangre y líquido a la mácula ocular, la zona central de la retina encargada de la visión de los detalles. Esta acumulación de sangre y líquido debajo de la retina acaba por separar las células encargadas de la visión de la capa de la retina encargada de nutrirlas, de tal manera que estas células acaban deteriorándose y perdiendo su función.

El paciente que sufre DMAE percibe una pérdida progresiva de la visión central, lo que le suele provocar problemas para realizar tareas de precisión, como leer, escribir, conducir o reconocer las caras de las personas. Además, es habitual que se produzca una visión deformada o distorsionada de los objetos, lo que habitualmente se conoce como metamorfopsia. La enfermedad suele empezar en un ojo aunque acaba afectando a los dos.

EL TRATAMIENTO

La degeneración macular húmeda necesita tratamiento inmediato para evitar que el paciente sufra una pérdida irreversible de la visión central en un periodo corto de tiempo. Existen diversos tipos de tratamientos para esta forma de la enfermedad y todos ellos están destinados a bloquear los neovasos y frenar su crecimiento. En los últimos años se han producido avances científicos muy importantes en este campo gracias a la aparición de los denominados fármacos antiangiogénicos, que han revolucionado el tratamiento de esta enfermedad. Estos fármacos se inyectan directamente en la cavidad vítrea con el objetivo de bloquear la molécula que favorece el desarrollo y la progresión de los neovasos. Según diversos estudios científicos y en términos generales, el tratamiento con fármacos antiangiogénicos de la DMAE húmeda o exudativa consigue detener la pérdida de visión en el 90% de los casos, de los cuales, incluso en un 40%, consiguen obtenerse mejorías de la agudeza visual.