Lentes
trifocales

Las lentes intraoculares multifocales trifocales permiten recuperar un rango de visión completo mejorando los resultados de las cirugías intraoculares que se realizaban con las lentes multifocales bifocales para corregir la presbicia o vista cansada.

La implantación de lentes intraoculares trifocales para sustituir al cristalino se ha convertido en la mejor opción quirúrgica cuando esta lente que forma parte del sistema óptico del ojo ha perdido su normal transparencia ( cataratas) y/o cuando se ha reducido su capacidad para enfocar en distancias próximas (presbicia o vista cansada). Estos dos problemas visuales aparecen como consecuencia del proceso normal de envejecimiento y es imposible prevenirlos. Además, pueden asociarse a otros defectos refractivos, como la miopía, la hipermetropía y/o el astigmatismo. La implantación de una lente intraocular permite corregir todos estos problemas con una única intervención quirúrgica.

Inicialmente, y desde hace unos diez años, para este tipo de cirugías los oftalmólogos empleaban lentes intraoculares multifocales de tipo bifocal. Este tipo de “cristalinos artificiales” ofrecían a los pacientes con presbicia y/o cataratas la posibilidad de obtener un buen rango de visión, con independencia de las gafas, ya que proporcionaban un foco lejano y otro cercano con cierta limitación para las distancias intermedias, que son muy importantes para desarrollar ciertas actividades cotidianas como trabajar con el ordenador, comprobar los precios cuando vamos de compras, conducir y ver el cuentakilómetros del coche.

Sin embargo, en la actualidad los centros con más experiencia y que apuestan por la última tecnología, como Clínica Baviera, implantan lentes intraoculares trifocales con las que se corrige la visión lejana y la cercana además de la intermedia para conseguir una independencia total de las gafas después de la cirugía. Estas lentes trifocales, además de ofrecer una buena visión intermedia, cuentan con un diseño que disminuye ciertos efectos indeseables de las lentes intraoculares clásicas, como los halos, los deslumbramientos o la pérdida de sensibilidad al contraste.

Una de las claves del éxito de la cirugía intraocular es la correcta selección del paciente durante una primera consulta preoperatoria en la que se le realiza una exploración completa de su sistema visual. Las pruebas que se practican durante esta primera consulta también servirán para que el oftalmólogo escoja la nueva lente que se colocará durante la cirugía. La intervención dura unos diez minutos y el paciente regresará a casa el mismo día sin necesidad de ingreso hospitalario y recuperado para desarrollar su vida normal unos días después de la operación.