El ojo vago se trata mediante gafas y oclusiones del ojo dominante, es decir “parches sobre el ojo bueno”, para forzar así la visión del ojo afectado. Los parches deben ir siempre pegados sobre la piel, y la cantidad de horas de oclusión dependerá de la edad del niño y de la diferencia de visión entre ambos ojos.
La gran importancia del ojo vago es que, si no se hace el tratamiento adecuado durante la época llamada de plasticidad cerebral (hasta los 7 años aproximadamente), la pérdida de visión será permanente e irreversible. Por el contrario, si se hace el tratamiento correcto, la recuperación de visión suele ser total en la mayoría de los casos.