Si usted tiene diabetes mellitus su cuerpo no utiliza ni almacena el azúcar de forma apropiada, y el alto nivel de azúcar en la sangre puede dañar los vasos sanguíneos de la retina (la capa de nervios en el fondo del ojo que percibe la luz y ayuda a enviar las imágenes al cerebro). El daño a los vasos sanguíneos de la retina se conoce como retinopatía diabética.
Un examen médico es el único medio para detectar cambios dentro de los ojos. Con frecuencia, un oftalmólogo puede diagnosticar y tratar la retinopatía grave antes de que se manifieste un problema en la vista. El oftalmólogo dilata las pupilas y mira dentro del ojo con un oftalmoscopio.
Si su oftalmólogo detecta retinopatía diabética, es posible que para decidir si usted necesita tratamiento, pida fotografías a color de la retina o una prueba especial llamada angiografía de fluoresceína. En esta prueba, se inyecta un tinte en el brazo y se toman fotos del ojo para detectar dónde se encuentra la salida de fluido.
El mejor tratamiento es hacer lo posible por prevenir el desarrollo de la retinopatía. Un estricto control del azúcar en la sangre reducirá de forma significativa el riesgo a largo plazo de perder la vista debido a la retinopatía diabética. Si existen problemas de hipertensión sanguínea y de riñón, ellos deberán ser tratados.
Cirugía con rayos láser: el propósito principal es evitar mayor pérdida de la vista. No es común que las personas con vista borrosa causada por edema macular recobren la visión, pero algunos experimentan una mejora parcial. Los rayos láser no curan la retinopatía diabética y no siempre evitan una mayor pérdida de la vista.
Vitrectomía: durante esta intervención microquirúrgica realizada en una sala de operaciones, se quita el vítreo lleno de sangre y se reemplaza con una solución transparente.
Es una degeneración de la retina, que afecta al área macular (encargada de la visión central) y que puede aparecer a partir de los 50 años.
La mácula es una pequeña área en la parte posterior del ojo (en la retina) que nos permite ver con claridad los detalles pequeños y finos. Cuando la mácula no funciona correctamente, experimentamos vista nublada u oscuridad en el centro de la visión. La degeneración macular afecta tanto la visión cercana como la visión a distancia, y puede hacer que algunas actividades -tales como ensartar una aguja o leer- resulten ser difíciles o imposibles de realizar.
Existen dos tipos de Degeneración Macular, la húmeda y la seca.
Degeneración Macular Seca se debe a un envejecimiento y adelgazamiento de los tejidos de la mácula, provocando alteraciones en el epitelio pigmentario, que conducen a la destrucción de la mácula.
Degeneración Macular Húmeda suele presentar un pronóstico visual bastante peor, es decir el paciente puede perder la agudeza visual de una forma muy rápida, en pocos meses. Se produce al formarse vasos sanguíneos anormales (neovasos) en la parte posterior del ojo que dejan escapar fluído o sangre, y que ocasionan que la visión central se torne borrosa.
El 90% de los casos de Degeneración Macular, es seca.
La persona pierde agudeza visual sobre todo central. A los pacientes que la padecen les resulta muy difícil leer, no son capaces de definir las formas y ven las líneas torcidas. En definitiva, la degeneración macular afecta mucho a la vida cotidiana y a la calidad de vida.
Realmente, la única que se puede tratar es la degeneración de tipo húmedo. Existen varios tipos de tratamiento, todos ellos destinados a bloquear los neovasos y frenar así su crecimiento: terapia fotodinámica, fotocoagulación con láser argón, termoterapia transpupilar, e inyecciones de corticoide intraocular. Los más habituales son:
La terapia fotodinámica. Dicha terapia consiste en inyectar en vena al paciente una sustancia fotosensible y, una vez que llega al ojo, se pueda activar con la luz que se aplica el oftalmólogo. De esta forma se bloquean los neovasos y se puede conseguir frenar su crecimiento. Normalmente es necesaria más de una sesión, hasta 3 ó 4, para ver los frutos del tratamiento. En Clínica Baviera este tipo de tratamientos se realiza de forma ambulatoria y cada sesión suele durar en torno a los 30 minutos.
Las inyecciones intravítreas. A través del uso intraocular de antiangiógenicos, se consigue inhibir una proteina que favorece la formación de neovasos en la retina, causantes de la rápido evolución de la degeneración Macular.