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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Disfruta del verano, pero con la máxima seguridad para tus ojos

Durante el verano permanecemos muchas horas al aire libre: en la calle, parques públicos, terrazas y también disfrutando de nuestro tiempo libre en la montaña y la playa. Todo esto es muy positivo, pues nos relaja y nos permite hacer actividades al aire libre, disfrutando de la naturaleza y estando más activos y en movimiento.


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La acción de lo rayos ultravioleta (rayos UV)

En esta época nuestro entorno nos invita a pasar muchas horas al sol, por lo que, casi sin darnos cuenta, es fácil que expongamos nuestros ojos a un exceso de radiación ultravioleta (rayos UV), lo que puede ocasionar efectos negativos y perjudiciales para nuestra vista como:

  • Irritaciones de los ojos.
  • Sequedad ocular.
  • Quemaduras en la córnea.
  • Daños en la retina (en ocasiones irreversibles).
  • Cataratas.
  • Tumoraciones (aproximadamente el 10% de los tumores de todo el cuerpo se encuentran en el párpado).

6 consejos para proteger la salud de nuestros ojos en verano

La buena noticia es que los efectos adversos citados anteriormente se pueden prevenir con facilidad tomando las siguientes medidas de protección:

  1. Usar gafas de sol. Unas buenas gafas de sol, que sean homologadas y sean capaces de bloquear el 100% de los rayos UV, son imprescindibles para evitar que el intenso sol del verano pueda ser el causante de graves daños en el ojo, como cataratas o Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), entre otras patologías que puedan llegar a ser muy graves. El uso de estas gafas debe intensificarse entre las 10:00 y 14:00 horas, incluso en los días nublados y deben ser utilizadas tanto por adultos como por niños.
  2. No abusar del aire acondicionado. El aire acondicionado y, en general, los ambientes con mucha sequedad pueden ser perjudiciales para algunas personas, provocando que se les reseque las mucosas y favoreciendo el desarrollo del síndrome del ojo seco. Como medida adicional, podemos utilizar también lágrimas artificiales.
  3. Usar gafas protectoras en la playa y la piscina. También son muy importantes para protegernos del cloro y otros agentes presentes en el agua, así como del sol, que puede seguir perjudicándonos aunque nos encontremos en un medio acuático.
  4. Alimentarse adecuadamente. De esta forma, conseguimos protegernos desde dentro. El beta-caroteno de las zanahorias y el zinc de la carne de pavo reducen el riesgo de degeneración macular. La ingesta regular de media taza de maíz cocido aporta las cantidades necesarias de luteína y zeaxantina, que sirven para reducir el riesgo de sufrir cataratas. Las verduras contienen los antioxidantes necesarios para retrasar los efectos perjudiciales del paso de los años en la vista. Los tomates, el aceite de oliva y el salmón también son alimentos muy positivos para nuestros ojos.
  5. Extremar las precauciones con las lentes de contacto. Los usuarios de este sistema de corrección de los defectos refractivos nunca deben tomarse un baño en el agua y la piscina con ellas puestas, ya que existe un alto riesgo de contraer distintos tipos de infecciones oculares, que pueden llegar a ser muy graves.
  6. Protegerse muy bien los ojos al practicar deporte. En especial si se trata de actividades físicas de contacto, de velocidad o de aventura, los ojos deben estar muy bien protegidos para poder practicarlos con seguridad. Existen gafas especialmente diseñadas para deportes de este tipo, fabricadas con materiales de gran resistencia que proporcionan un alto grado de protección contra el sol y máxima seguridad frente a los golpes fortuitos.

Niña con pamela y gafas de sol





ojos sanos todo el año




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