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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Conducción y problemas oculares: cómo compatibilizarlos

La conducción y los problemas oculares son compatibles excepto en casos graves de enfermedades oftalmológicas. Pero hay que tener en cuenta que, para llevar un vehículo con garantías de seguridad, tanto para nosotros como para nuestros acompañantes y el resto de conductores y peatones, es necesario conseguir un óptimo equilibrio entre los diversos factores que configuran el sentido de la vista.

Elementos visuales que afectan a la conducción

El factor principal es la agudeza visual, aunque no el único. También es importante tener una buena visión en profundidad, un campo visual suficiente, ver bien los colores, tener una buena movilidad ocular y conseguir una correcta adaptación a los cambios en la cantidad y calidad de la luz.

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Todas las alteraciones o defectos que afectan a uno o varios de los factores señalados deben ser corregidos para que el conductor no solamente vea lo suficiente bien de lejos y de cerca, sino que también sea capaz de calcular las distancias y controlar visualmente todos los ángulos. Solo así podrá reaccionar a tiempo ante cualquier circunstancia imprevista como un coche que se para de golpe, algún obstáculo en la calzada o una condición extrema que dificulte aún más la conducción y la visibilidad, por ejemplo la lluvia intensa o la niebla.

Chica con gafas poniéndose el cinturón en un coche

Consejos para los conductores con algún defecto visual

Como hemos dicho, conducir siendo miope o hipermétrope o tener astigmatismo no tiene por qué generar problemas de inseguridad al conducir, siempre que se tengan en cuenta las siguientes precauciones y consejos:

  • En el caso de que uses gafas o lentillas graduadas es fundamental que lleves siempre la graduación correcta, tanto en tus lentes principales como en las de repuesto, que es obligatorio tener siempre en la guantera.
  • Es muy recomendable usar gafas de sol de calidad, con la graduación correcta si no llevas lentillas y, a ser posible, que no tengan un filtro demasiado alto para que no te limite demasiado la visión al entrar en un túnel o  una zona en penumbra.
  • Si tienes bastantes dioptrías o enfermedades como cataratas, glaucoma o  alteraciones retinianas, debes evitar en lo posible la conducción por autopistas o autovías, disminuir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad.
  • Otra cuestión básica que, incluso las personas sin defectos visuales deberían seguir, es evitar conducir de noche o, al menos, no hacerlo durante mucho tiempo seguido. Conducir de noche puede producir somnolencia y nuestra capacidad visual (tengamos problema de vista o no ) se reduce en, aproximadamente, un 20%.
  • También se debe evitar conducir con niebla o lluvia intensa y, en el caso de no tener otro remedio, se han de extremar las precauciones: bajar la velocidad, aumentar la distancia con el coche que tenemos delante y descansar cada poco rato.
  • Los controles visuales por parte del oftalmólogo son esenciales, tanto para corregir cualquier aumento de la graduación como para detectar a tiempo otro problema o enfermedad visual.
  • También es muy importante prevenir la fatiga ocular con los siguientes cuidados: aumentar el ritmo de parpadeo (en especial si usas lentillas), evitar las corrientes de aire de las ventanas, usar el aire acondicionado con moderación, no fumar dentro del coche y evitar conducir en situaciones especialmente estresantes.

Con una cirugía refractiva se evitan muchos de los inconvenientes de las gafas y lentillas al conducir, como tener que llevar siempre unas de repuesto, los deslumbramientos o que las gafas se nos puedan caer o empañar. Además, la recuperación es muy rápida en casi todos lo casos, por lo que a los pocos días de la operación ya puedes reanudar todas tus actividades diarias, incluida la conducción.



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