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Los colores de la Navidad

A dos semanas de la Navidad, ya llevamos casi un mes preparados para recibirla. Las calles ya visten sus mejores galas navideñas, los villancicos se escuchan por doquier y los turrones, polvorones y demás exquisiteces navideñas copan los estantes de los comercios. Y aún sin ser conscientes de ello, nuestro estado de ánimo también se altera al observar los colores de la estampa navideña. Estamos más activos, con ganas de hacer más cosas, pero, ¿esta sensación se debe sólo a la excitación de saber que en breve disfrutaremos de algunos días de fiesta, de celebración, de ver a nuestros seres queridos o hay algo más? Pues según muchos estudios que se llevan haciendo desde el siglo XVIII, la visión de los colores pueden influir en nuestro estado de ánimo. En este caso los colores de la navidad son el rojo, el verde y amarillo; colores que según los expertos transmiten alegría, energía, calor y paz.

Luces de Navidad en la ciudad

¿Cómo afectan los colores a nuestro estado de ánimo?

Tanto psicólogos como científicos han estudiado la vinculación que hay entre nuestro estado de ánimo y los colores. Se piensa que los diferentes colores no sólo provocan una respuesta emocional, además, pueden ayudar a mejorar nuestro humor y nuestro bienestar, tanto físico como psicológico. De hecho, dentro de la medicina alternativa existe una técnica denominada cromoterapia o terapia del color, basada en la aplicación de los colores para paliar los síntomas de enfermedades de distinta índole.

Los colores se dividen en dos grandes grupos, los cálidos y los fríos. Esta clasificación se debe a la sensación psicológica y térmica que generan y a su correlación con el contexto y experiencia vital de las personas. Dentro del primer grupo encontramos colores como el rojo, naranja y amarillo. Estos colores transmiten y producen alegría, calor, movimiento, diversión, etc. Asimismo, son colores que representan la sociabilidad, aunque también personifican cualidades negativas, como la competitividad mal llevada o la agresividad. Mientras que el segundo grupo, el de los colores fríos, se compone de colores como el verde, el azul o el violeta.  En este caso, las sensaciones y emociones que producen son paz, recogimiento, pasividad, serenidad y frío.

Así pues, esta es la respuesta emocional que se produce en nosotros al percibir a través de nuestros ojos los colores de la Navidad.

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