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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Óptima visión y conducción segura: dos conceptos inseparables

Los problemas visuales más frecuentes, como los defectos refractivos, suelen ser totalmente compatibles con una conducción segura. No obstante, los conductores con algún tipo de patología ocular deben, por supuesto, corregir adecuadamente su defecto, ya sea con el uso de gafas o lentes de contacto, o bien con una operación u otro tratamiento, con el fin de no poner en peligro su propia integridad física, ni la de sus acompañantes y el resto de conductores y peatones.

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Tanto la agudeza visual desde todas las distancias, como otros aspectos relacionados con la visión como la profundidad, el campo visual, la distinción correcta de los colores (rojo y verde especialmente para poder ver bien los semáforos) o la movilidad ocular son factores que influyen en la conducción. Por lo tanto, cualquier defecto o alteración en este sentido debe ser detectado y corregido cuanto antes.

Hombre con gafas conduciendo un coche negro

Cómo hacer compatibles la conducción con algún defecto visual

  • Hacerse revisiones oftalmológicas con frecuencia y seguir los consejos de los especialistas.
  • Si has decidido corregir tu defecto de refracción con el uso de gafas y lentillas ten en cuenta que: debes asegurarte de que llevas la graduación correcta y llevar siempre lentes de repuesto en el vehículo. Es más fácil y frecuente de lo que parece sufrir una eventualidad, como la pérdida o rotura de las mismas.
  • Usar gafas de sol de calidad y graduadas si lo precisas.
  • Especialmente si sufres miopía alta o cualquier otro defecto refractivo con bastantes dioptrías, así como alguna  enfermedad de la vista como cataratas o  alteraciones retinianas, debes ser conscientes de tus limitaciones, evitando la conducción nocturna o en mala condiciones de visibilidad por niebla o lluvia.
  • Tratar de prevenir la fatiga ocular con un uso moderado del aire acondicionado o acciones sencillas como aumentar el ritmo de parpadeo y hacer las suficientes pausas (al menos cada hora y media o dos horas) en los viajes largos.
  • Las personas diabéticas o que sufren de hipertensión deben ser especialmente cuidadosos con su vista, ya que tienen más posibilidades de sufrir alteraciones visuales repentinas que les dificulten el poder conducir con las suficientes garantías de seguridad. En estos casos, las visitas al oftalmólogo y los controles de la tensión intraocular deben ser más frecuentes de lo habitual.

Si nuestra problema visual puede resolverse con una cirugía refractiva debemos valorar seriamente esta opción, por ser una operación segura y fiable que, en la mayor parte de casos, puede liberarnos de la obligatoriedad de tener que usar gafas y lentillas para casi todo, incluida la conducción. De esta forma, no tendremos que estar siempre pendientes de llevar gafas o lentillas y tener siempre un repuesto a mano. Además, ganaremos en calidad de visión, puesto que no sufriremos esos deslumbramientos intensos al recibir el impacto de los focos o de la luz solar que, por desgracia, son tan comunes en las personas que llevan gafas o lentillas graduadas.

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