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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Cinco mitos falsos sobre el cuidado de los ojos

Muchas de las enfermedades visuales que conocemos son provocadas por malos hábitos de vida. Si dichos hábitos se hubiesen corregido en su debido momento, quizá la cantidad de pacientes que padecen enfermedades de este tipo no sería tan alta como la que aseguran algunos estudios recientes.

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Cifras actuales sobre la salud visual en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo existen cerca de 180 millones de personas que padecen algún tipo de discapacidad visual o ceguera, entre ellas las cataratas, la degeneración macular y el glaucoma.

De ellas, unas 154 millones padecen concretamente enfermedades de tipo refractivo, principalmente miopía, hipermetropía y astigmatismo.

El diagnóstico de la OMS confirma la tesis de la escasa atención que muchas veces prestamos a los problemas visuales que padecemos y, peor aún, a los malos hábitos que repetimos día tras día en relación con nuestra salud visual.

Mujer leyendo un libro a la luz de una lámpara de gas

Mitos más extendidos sobre el cuidado de los ojos

Esta misma desinformación es la que en ocasiones nos lleva a dar por ciertas algunas creencias o estimaciones que carecen de cualquier soporte científico a la hora de cuidar nuestros ojos. Veamos las más habituales:

  • MITO 1: Debemos comer zanahoria todos los días.

No necesariamente. Si bien la zanahoria es un ingrediente con un alto contenido de vitamina A, que es la que retrasa los efectos del envejecimiento y, de paso, previene la aparición de enfermedades visuales ligadas a la madurez, no tiene por qué convertirse en un alimento obligatorio. Existen otros productos ricos en esta propiedad que pueden formar parte de una dieta enfocada al cuidado de los ojos.

  • MITO 2: Debemos cuidarnos de los rayos del sol únicamente en verano.

Sea invierno, verano, primavera u otoño, siempre estamos expuestos a la radiación que proviene del sol. Es cierto que en la temporada estival la sentimos con más fuerza, pero eso no significa que durante el resto del año no represente riesgos. Los cuidados en ese sentido deben ser permanentes.

  • MITO 3: Un solo tipo de gafas es suficiente.

Algunas personas creen que un solo tipo de gafas es suficiente para protegerles de los principales riesgos a los que exponemos día a día nuestros ojos. Sin embargo, lo ideal es que, siempre con la aprobación de nuestro oftalmólogo, tengamos un tipo de gafas para cada ocasión: de sol, para el ordenador, para conducir e incluso para realizar deporte.

  • MITO 4: Leer con poca luz es perjudicial para los ojos.

No es cierto. Ninguna evidencia científica corrobora tal afirmación. Lo que sí es cierto es que leer con poca luz (o con ninguna, como cuando estamos a oscuras delante de la pantalla de nuestro teléfono o tableta) provoca que los ojos se cansen más rápido que si leyéramos en condiciones normales. La manera más recomendada de hacerlo es con una fuente lumínica focalizada directamente en el contenido consultado.

  • MITO 5: Debemos visitar al oftalmólogo sólo cuando haya complicaciones.

Un buen número de personas considera que visitar al oftalmólogo es algo reservado para casos extremos, como por ejemplo durante una emergencia. Sin embargo, lo más recomendable es lo contrario: debemos acudir a consulta regularmente para descartar cualquier anomalía visual o iniciar los tratamientos requeridos.

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