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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Cinco razones (no sólo médicas) para decir adiós a tus gafas  

En otros post te hemos dado algunas razones médicas para que optes por una cirugía de ojos y te despidas definitivamente de las gafas o las lentillas. Sin embargo, no son las únicas que podríamos darte; existen otras tantas de orden social o cultural que bien podrían animarte a hacerlo si es que aún no has dado el paso.

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Cirugía refractiva

Seguro que ya sabes que la operación de los ojos, sobre todo si se trata de una cirugía refractiva que intenta mitigar los síntomas de enfermedades como el astigmatismo, la miopía o la hipermetropía, es una alternativa segura, cómoda, rápida y que en la gran mayoría de los casos no produce efectos secundarios.

Pues bien, no está de más recordártelo. No obstante, esta vez hemos venido a darte otras tantas razones para que recurras a este tipo de tratamientos y digas adiós a las gafas de una vez por todas. ¿Te interesa conocerlas? Quizá algunas de ellas te sorprendan un poco, pero si lo piensas bien te darás cuenta de que llevamos algo de razón. Pues bien, ¡comencemos!

Cinco razones para decir adiós a las gafas

  1. Evitas la búsqueda permanente de las gafas y su estuche:

Cuando usamos gafas, siempre estamos pendientes del último lugar en el que las hemos dejado, a veces en su estuche o a veces fuera de él. ¡Menudo rollo! Para evitar todo esto, ¿qué mejor que liberarte de esa obligación? Piensa en esto: ¿te imaginas todo lo que podrías hacer en esos segundos (¡o minutos u horas!) que pierdes diariamente buscando las gafas?

  1. Dormir o ver la tele: ¡vaya dilema!

Te echas en el sofá de casa a ver una peli un domingo en la tarde. Haz elegido el título más atractivo de la parrilla y, sin embargo, al poco tiempo te quedas frito. ¿Con gafas? Sí, con gafas. Qué incomodidad, ¿no? Si ya no tuvieras que pensar en ello, te quedarías frito y punto. O verías la tele sin más. Vamos, que en este caso también es una desventaja llevar las gafas puestas.

Hombre sonriendo con las gafas en la mano

  1. Saludar a otra persona con gafas ya no será un problema:

¿Y qué nos dices de aquellas ocasiones en que te propones saludar a alguien que acabas de conocer y que también usa gafas? ¡Es un completo lío! Como mínimo, ya está asegurado un choque de gafas y monturas que ni tú ni la otra persona sabrán cómo frenar. Es un saludo un tanto atropellado. En cambio, prueba a hacerlo sin gafas y notarás la diferencia.

  1. No tendrás que preocuparte por la limpieza:

Las gafas se ensucian frecuentemente y debes usar los pañitos que guardas en el estuche. Es eso o seguir como si nada y tener la sensación de estar delante de un paisaje nuboso o con manchas blancas. Y es entonces cuando piensas: ¿qué tal si no tuviera que hacerlo?

  1. Será más fácil ponerte otros complementos:

Las gafas también te impiden usar con comodidad otros complementos en la cara o la cabeza, por ejemplo los cascos de moto o incluso los cascos para oír música o para ver las películas en 3D. Recuerda, todo es cuestión de comodidad.

Aunque son la solución más extendida a muchos problemas visuales, podríamos dejar la dependencia de las gafas (y de los hábitos que conlleva usarlas día a día) si damos el paso y nos sometemos a una operación de ojos. ¿Te animarías a hacerlo?

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