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Dormir con el móvil: algo poco recomendable

El teléfono móvil se ha convertido en nuestro compañero inseparable durante todo el día. De hecho, cada vez son más las personas que se han aficionado incluso a dormir con el móvil, una costumbre nada recomendable, ya que la presencia de este dispositivo cerca de nosotros mientras dormimos afecta a la calidad del sueño y a lo descansados que nos levantamos al día siguiente.

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¿Por qué es desaconsejable dormir con el móvil?

Diversos estudios han llegado a la conclusión de que la presencia del teléfono móvil cerca de la cama afecta a la calidad de nuestro descanso y a los ciclos naturales del sueño. Esto se debe a varios factores. Por un lado, son varios los estudios que afirman que las ondas electromagnéticas que emite el dispositivo móvil afectan de forma negativa a la calidad del sueño, ya que terminan por interferir con el ciclo natural de descanso.

Si bien es cierto que este tipo de ondas electromagnéticas no constituirían un peligro para la salud, sí que es cierto que afectan a la correcta regulación del sueño cuando el dispositivo que las emite está muy cerca de las personas dormidas. Por ejemplo, junto a la cama sobre la mesilla o, en el peor de los casos, debajo de la almohada.

Efectos que tiene el uso de pantallas antes de dormir

Por otro lado, dormir con el móvil tiene otro peligro añadido, que es que se trata de un perfecto aliado del insomnio. En realidad, esto sería aplicable tanto al teléfono móvil como a tabletas o cualquier otro dispositivo que cuente con pantalla, ya que la luz afecta directamente a nuestra capacidad de entrar en la fase del sueño.

La actividad de dormir, así como el sueño que nos entra antes y que nos dice que ha llegado la hora de meternos en la cama, no es casual, sino que está regulado por una hormona. La melatonina, también conocida como hormona del sueño, es la hormona que nuestro cuerpo segrega de forma natural para inducir el ciclo del sueño y, cuando aumenta su presencia, todo nuestro organismo entiende que ha llegado el momento de descansar.

Mujer mirando el móvil en la oscuridad

Esta hormona se ve afectada por diversos aspectos internos, pero también externos, es decir, aspectos relativos al entorno en el que nos encontramos. Uno de estos elementos externos que más afecta a la producción de melatonina es la luz ambiental. A menor luz, mayor melatonina y, en consecuencia, más ganas de dormir y más facilidad para quedarse dormido.

Sin embargo, la forma en la que el cuerpo detecta esta luz ambiental es a través de los ojos. De este modo, a medida que se hace de noche y la luz que percibimos por los ojos desciende, el cuerpo empieza a segregar melatonina de forma natural, lo que nos induce al sueño. No obstante, el cuerpo no distingue entre luz natural o luz artificial, lo que incluye la luz de las pantallas.

De este modo, el problema no sería tanto dormir con el móvil, sino meternos en la cama con él y usarlo justo en los momentos previos al sueño. Esto hace que los ojos reciban una gran cantidad de luz ambiental, no porque la haya en el entorno, sino porque procede directamente de una fuente de luz artificial situada a muy poca distancia de nuestros ojos, como es la pantalla del móvil.

En consecuencia, el cuerpo lo interpreta como un aumento considerable de la luz ambiental y, automáticamente, procede a detener la secreción de melatonina, la hormona del sueño. El resultado es que, aunque instantes antes teníamos sueño, tras meternos en la cama y usar el teléfono móvil, nuestro cuerpo vuelve a activarse al no contar con la melatonina suficiente como para inducirlo al sueño, creando cuadros de insomnio que afectan tanto a la calidad como a la cantidad del descanso.

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