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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Gafas de sol, ¿protección garantizada?


No cabe duda de que las gafas de sol son un complemento indispensable a la hora de proteger nuestros ojos. Solemos usarlas en la temporada de primavera o verano, pero lo cierto es que deberían estar a nuestro alcance durante todo el año.

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Su función principal es protegernos de los rayos solares y de otros efectos de la luz que producen lesiones graves en nuestra salud visual. Por ejemplo, son un antídoto perfecto contra la radiación ultravioleta del tipo UVA y UVB, imperceptibles a los ojos pero que afectan a la retina e incluso pueden provocar las denominadas cataratas.

Gracias a los colorantes y demás materiales con los que están fabricadas, las gafas de sol filtran el brillo de la luz y el efecto reflejo. Existen muchos tipos de ellas, casi tantos como necesidades u oficios en los que resultan indispensables.

¿Por qué no todas las gafas de sol garantizan protección?

Sin embargo, las gafas de sol en sí mismas no son garantía de protección, y mucho menos si las adquirimos por nuestra propia cuenta, es decir, sin que antes hayamos acudido al oftalmólogo y sepamos cuál es el modelo más adecuado.

Hoy día es común que las personas adquieran gafas de sol en mercadillos o tiendas informales, con lo cual no están homologadas ni tenemos la certeza de que cumplen con las mínimas medidas de seguridad. En esos casos, las gafas pueden provocar lesiones graves o empeorar un problema ya diagnosticado.

Es decir, no todo vale a la hora de buscar protección con las gafas de sol. Ponerte uno u otro modelo no es igual. El solo hecho de que sean gafas de color oscuro no significa que en realidad te estén protegiendo de los rayos del sol. A lo mejor, sin que tú lo imagines, sucede lo contrario: están mermando tu capacidad visual.

 

Mujer y hombre con gafas de sol

Elementos y criterios para elegir las mejores gafas de sol

Dicho todo lo anterior, veamos ahora algunos elementos que debes tener en cuenta a la hora de elegir unas gafas de sol que garanticen la protección de tus ojos y el cuidado de tu salud visual. ¡Toma nota y no olvides ninguno!

  1. El tipo de lente:

Existen dos tipos de lentes básicos para unas gafas de sol: los fotocromáticos y los polarizados. Los primeros son los que mejor se adaptan a la intensidad de la luz ambiente y de la radiación UV, por lo que se oscurecen o se aclaran según los rayos ultravioletas que reciben. Los otros, en cambio, se recomiendan para la práctica de ejercicios al aire libre, pues filtran los excesos de luz, eliminan los reflejos y evitan los deslumbramientos.

  1. El certificado CE de fabricación:

Cuando vayas a comprar unas gafas de sol, asegúrate de que tengan la marca CE con el nombre del fabricante y las referencias propias del modelo.

  1. El color de las lentes:

Lo de los colores puede parecer una cuestión de moda, pero en realidad no lo es. Los tonos naranjas y los amarillos, por ejemplo, son idóneos para ambientes con niebla o para conducir; los marrones, para el astigmatismo y la miopía o el verde, para la hipermetropía. También las hay azules y rosas.

  1. El tipo de filtros:

Los filtros van del 0 al 4. Las del número 0 son gafas de lente clara que por lo general se usan para la conducción. Las del 1 son para espacios de luminosidad leve; las del 2 y el 3 son las más habituales y se recomiendan para los deportes o para ir a la playa; y, finalmente, las del 4 son las más oscuras y por tanto son las mejores para ambientes de sol extremo.

  1. La fecha de caducidad:

Aunque las lentes no caducan como tal, sí que pueden perder algunas de sus propiedades con el paso de los años, en especial si no se guardan y protegen adecuadamente. Fíjate bien en las propiedades del modelo que elijas y asegúrate de que se encuentra en perfecto estado.

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