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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Las gafas y lentillas no se llevan bien con el agua

La práctica de deportes acuáticos (natación, buceo…) o, simplemente, darse un baño en la piscina o la playa son probablemente las actividades más difíciles y molestas de realizar cuando se usan gafas o lentillas para corregir algún defecto refractivo: miopía, hipermetropía o astigmatismo.

La posibilidad de que se te caigan las gafas o de perder una lentilla complica muchísimo el, en teoría, placentero momento de tomar un baño o practicar tu deporte de agua favorito. Además, este no es solo un problema de comodidad y estética, también puede ser peligroso. Una rotura de unas gafas o una infección por el mal uso de las lentillas puede ocasionar lesiones importantes en los ojos o en el rostro.

Hombre haciendo windsurfing

Por otro lado, unas gafas empañadas pueden dificultar muchísimo, e, incluso, impedir, la visión y, en determinadas circunstancias, esto puede ser igual a sufrir un serio percance o un accidente.


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Cómo decir adiós a las gafas

Si se tiene un problema de refracción, la única opción de poder ver bien sin gafas pasa por someterse a una operación de cirugía refractiva. Esta cirugía agrupa a un conjunto de procedimientos con los que se consigue hacer que la luz de los objetos enfoque correctamente sobre la retina y se logra una buena visión desde todas las distancias.

Aunque existen varios procedimientos, una de las técnicas más utilizadas por su seguridad, eficacia. mínimos efectos postoperatorios y rápida recuperación en el paciente es la técnica Lasik con láser Excímer.

Se trata de una intervención que dura  menos de diez minutos y que se desarrolla en tres pasos:

  1. Mediante un instrumento especialmente diseñado para este tipo de intervenciones, un bisturí de alta precisión llamado microqueratomo, el cirujano levanta una fina capa de tejido corneal semejante a una lentilla con el fin de dejar libre la zona donde va a impactar un láser muy preciso y seguro.
  2. El cirujano aplica el láser Excímer sobre la capa intermedia de la córnea para moldearla durante un breve periodo de tiempo. El láser es programado con máxima exactitud en función de las necesidades de corrección de cada paciente, disponiendo además de un mecanismo de seguridad que controla los movimientos oculares, conocido como eye-tracker, evitando así que el impacto de láser pudiese dirigirse a una zona no deseada de la córnea.
  3. El tercer y último paso consiste en la recolocación de la capa de tejido corneal, la cual  vuelve adherirse sin necesidad de puntos.

No obstante, cuando el paciente no es candidato a la cirugía refractiva con láser Excímer, existen otras alternativas quirúrgicas como el implante de una lente intraocular para corregir los problemas refractivos. Un pormenorizado análisis de cada persona permitirá que el oftalmólogo decida y emplee la técnica más adecuada para cada caso.




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