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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Lentillas graduadas, ¿cuáles me convienen?

¿Cuáles son las lentillas graduadas que más te convienen? Esta es una pregunta que se suelen hacer las personas que optan por el uso de estos complementos para la corrección de sus problemas refractivos, por ejemplo como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. ¿Te sientes identificado con ello?

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Si es así, no te puedes perder este post que hemos preparado para ti sobre todo lo que deberías saber antes de elegir cualquier tipo de lentillas graduadas. ¿Estás preparado?

¿Cómo influye la distancia en las lentillas graduadas?

Lo lógico es pensar que cuanto más severo sea un problema refractivo, más potentes deben ser las lentillas que nos aconseje nuestro oftalmólogo. Es decir, lentillas con más dioptrías. Y sí, esa es una de las reglas del juego que no debemos pasar por alto.

Sin embargo, en el proceso de elección de las lentillas graduadas interviene otro factor igual o incluso más importante que la potencia de estos pequeños objetos: la distancia a la que se ponen, es decir, si están más o menos cerca del ojo.

Este sencillo detalle puede cambiar significativamente el efecto de las lentillas. Si no se tiene en cuenta como es debido, puede provocar dos situaciones: que nos pasemos con las dioptrías o que nos quedemos cortos en el proceso de corrección de los defectos.

Hasta antes de que empezaran a usarse las lentillas graduadas como tratamiento de los problemas refractivos, no era necesario tener en cuenta la distancia, pues se usaban las gafas y éstas, en general, se ponían a unos 10-12 milímetros de los ojos.

Primer plano de lentillero y lentilla sujetos por mujer

Lentillas graduadas, nuevos valores de referencia

No obstante, la situación ha cambiado. A diferencia de las gafas, las lentillas graduadas son objetos que entran en contacto directo con los ojos, lo cual supone valores distintos, no de las dioptrías como tal (pues el defecto sigue siendo el mismo), sino más bien de la potencia de las lentillas en relación con la distancia.

Esto quiere decir que, por ejemplo, cuando se trata de graduaciones pequeñas, dicha diferencia de valor pasa casi inadvertida, pero no así en aquellos casos en que el defecto visual es más notorio.

Por lo general, al recetarse algún tipo de lentillas graduadas se siguen teniendo como referencia los valores que se usaban cuando nos poníamos las gafas tradicionales. Hoy día existen tablas de conversión para las lentillas, las cuales nos permiten saber que, por ejemplo, con más de 6-4 dioptrías las lentillas tienen menos graduación que las gafas.

La graduación, otro factor clave para el uso de lentillas

Otro momento clave en el proceso de elección de las lentillas es el de la graduación, que es exclusivo de nuestro oftalmólogo o de otro especialista en salud visual.

Al contrario de lo que pueda pensarse, la graduación no es una ciencia exacta, sino que es un momento del diagnóstico en el que entran en juego factores como la ansiedad o el nerviosismo del paciente, que sin duda influyen a la hora de afinar los valores de las lentillas necesarias en cada caso.

Además de que la graduación puede variar con el tiempo, pues los defectos visuales tienden a evolucionar en un sentido o en otro, también es preciso tener en cuenta que este valor no tiene por qué ser el mismo en los dos ojos. De hecho, puede variar según si los objetos que enfocamos están cerca o están lejos, como pasa con los pacientes que presentan un cuadro de presbicia o vista cansada.

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