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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Oftalmología pediátrica: ¿por qué es importante?

La oftalmología pediátrica es una de las áreas de salud relacionadas con los niños que más interesan a los padres. De hecho, desde los primeros años de vida se pueden desarrollar problemas oculares propios de la infancia como la ambliopía u ojo vago y el estrabismo, además de miopía, hipermetropía y astigmatismo.

Todos estos defectos en la visión tienen la particularidad, además, de que pueden acabar afectando al rendimiento académico de los más pequeños. En concreto, uno de cada cuatro niños en edad escolar presenta algún tipo de defecto visual que le puede abocar al fracaso escolar.

Vamos a ver cuáles son los problemas visuales más frecuentes y algunas recomendaciones para abordarlos de la manera más eficaz posible.

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Consultas más habituales en oftalmología pediátrica

Uno de los casos más comunes en las consultas de oftalmología pediátrica es el estrabismo. Lo cierto es que los problemas de visión exigen que se actúe con prontitud con el objetivo de evitar males mayores como el desarrollo de ambliopía u ojo vago e, incluso, una visión doble por culpa de un estrabismo no tratado. Por supuesto, es urgente su tratamiento puesto que el niño también puede experimentar ciertas dificultades en el colegio para seguir las clases por culpa de una mala calidad en la visión.

Niña rubia con gafas y ojos cerrados en consulta del oftalmólogo

La ambliopía u ojo vago

Este problema visual, también muy propio de la oftalmología pediátrica, se desarrolla cuando el niño usa un ojo más que el otro debido a que padece estrabismo (cada ojo mira en una dirección) o presenta una gran diferencia de graduación entre ambos ojos y se produce una anisometropía (donde un ojo domina y el otro deja de emplearse).

Este es un problema visual que puede resolverse con éxito durante los primeros años de vida, pero ya no tanto a partir de cierta edad (después de los 7 u 8 años), pues hay que aprovechar la plasticidad cerebral propia de los primeros años de vida para subsanar este defecto. Por lo tanto, puede entrañar un serio problema en personas adultas, pues incluso se puede perder la visión del ojo que no se utiliza.

Para evitar estos problemas, se recomiendan antes de los 4 años revisiones oculares para poder descartar un posible caso de estrabismo y/o ambliopía. También debemos acudir al oftalmólogo siempre que se sospeche que el niño padece alguna anomalía (dolores de cabeza frecuentes, se acerca mucho al papel…).

El tratamiento es simple y se puede optar por gafas con una graduación adecuada o la colocación de parches en el el ojo dominante para forzar el trabajo del vago, aunque también existen otras alternativas.

Hipermetropía

La hipermetropía infantil se caracteriza por una visión borrosa o deficiente respecto a los objetos cercanos. Suele aparecer alrededor de los 4 años y provoca una serie de molestos síntomas que detallamos a continuación:

  • Mala visión de cerca. Esto puede perjudicar al rendimiento escolar, dado que el niño presenta dificultades para leer o escribir.
  • Fatiga visual.
  • Enrojecimiento de los ojos.
  • Dolores de cabeza.

Este problema suele desaparecer en la adolescencia conforme el ojo se va desarrollando, aunque es posible que se mantenga durante la vida adulta. En ese caso, será necesario el uso de gafas, lentillas o someterse a una operación de cirugía refractiva.

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