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El blog de la Oftalmología

¿Cuándo debo revisar la vista de mi hijo?

La frecuencia de las revisiones oftalmológicas varía según la edad del paciente, por eso los padres con niños siempre tienen dudas sobre cuándo acudir con sus hijos al médico especialista en oftalmología. En general, en la edad adulta las revisiones deben realizarse con la siguiente periodicidad:

  • Desde los 18 años a los 40 años, las revisiones oftalmológicas pueden realizarse cada 2-4 años.
  • Desde los 40 a los 65 años son recomendables las visitas al oftalmólogo de forma bianual. Es en este momento cuando suelen comenzar a aparecer problemas como la presbicia o vista cansada y las cataratas y, además, se deben realizar controles de la tensión ocular para garantizar la detección precoz de enfermedades como el glaucoma.
  • A partir de los 65 años, las revisiones deben ser anuales y uno de los puntos de atención debe ser la detección de problemas vinculados a la retina.

Pero, ¿y durante la infancia? ¿Cuándo debo llevar por primera vez a mi hijo al oftalmólogo?

Bebé con capucha

Calendario de revisiones oftalmológicas en la infancia

Está muy extendido el mito de que la primera visita al oftalmólogo de los niños debe realizarse hacia los 3 ó 4 años, cuando el paciente ya sabe distinguir los números y/o las letras y puede colaborar con el médico. A pesar de esta creencia, actualmente la mayor parte de los oftalmólogos recomiendan una primera revisión durante el primer año de vida para poder determinar si el niño padece problemas que, si bien son infrecuentes, deben diagnosticarse lo antes posible: retinopatía de la prematuridad, cataratas congénitas, tumores intraoculares… Además, también es necesario detectar cuanto antes otros problemas visuales mucho más comunes y que deben ser diagnosticados de forma precoz para poder ser tratados: la ambliopía u ojo vago, los problemas de la refracción o el estrabismo. Además, y para que la revisión sea completa, es necesario que el oftalmólogo dilate la pupila del niño para determinar su graduación de forma más precisa, para establecer la posible necesidad actual o futura de gafas y para poder ver el fondo de ojo y excluir problemas visuales que afectan a esta parte del ojo.

A partir de esta primera consulta, será el oftalmólogo pediátrico el que aconsejará a los padres sobre el posible tratamiento de los problemas detectados y sobre la periodicidad de los controles visuales durante toda la infancia del niño.

 

 

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