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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Síndrome del ojo seco: aprende a cuidar tus ojos

El síndrome del ojo seco es una de las afecciones más comunes entre la población adulta en nuestros días y el abuso de los dispositivos electrónicos y de los sistemas de aire acondicionado y calefacción no hace más que empeorarlo.

Aprender a cuidar de nuestros ojos es vital para mantener nuestros ojos en buen estado, por eso, en este artículo vamos a explicar cómo hacerlo.


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La hidratación es la clave

Desafortunadamente, es muy complicado acabar con el síndrome del ojo seco. Las personas que lo padecen deberán mantener el tratamiento durante toda la vida, aunque es posible que vaya mejor o peor según las temporadas.

Las lágrimas artificiales son la mejor -y en muchas ocasiones la única- alternativa para tratar el ojo seco. En el mercado existen muchos tipos de lágrimas distintos y es el trabajo de los oftalmólogos aconsejar a cada paciente cuál es la más adecuada en su caso. Desde lágrimas con o sin conservantes, a más o menos espesas e incluso pomadas para la noche. La elección de una u otra dependerá  de la cual sea la causa el ojo seco en cada paciente.

Se debe tener en cuenta que, para obtener el máximo beneficio de las lágrimas, no basta con usarlas cuando notemos sequedad o molestias. El uso habitual de lágrimas en pacientes con síndrome de ojo seco es de vital importancia para mantener las molestias a raya y evitar, en la medida de lo posible, su aparición.

 

Hombre echándose un colirio frente a un espejo

Factores ambientales

Existen distintos factores ambientales que empeoran el síndrome de ojo seco aunque no sean la causa primordial del mismo. En el interior de la oficina y el hogar, la exposición a ambientes con calefacción o aire acondicionado que resecan el aire pueden causar y empeorar el síndrome. En ambos casos, el uso de humidificadores y una buena ventilación contribuyen a mejorar notablemente el ambiente.

Algo similar ocurre en el exterior con el viento, los pólenes que causan alergias y la contaminación atmosférica. En los dos primeros casos, usar unas gafas que protejan bien el ojo puede ayudar, aunque lo ideal es evitar al máximo la exposición a estos agentes irritantes.

La importancia del parpadeo

Retomando lo que decíamos al comienzo de este artículo, el abuso de los dispositivos electrónicos también contribuye a empeorar el síndrome del ojo seco. Esto no se debe, sin embargo, a que las pantallas sean “malas” de por sí, sino a nuestro comportamiento cuando estamos frente a ellas.

Y es que se ha comprobado que la frecuencia y calidad del parpadeo es mucho menor cuando estamos concentrados frente a la pantalla. En esta situación, no sólo parpadeamos menos de las 15 veces por minuto que debiéramos, sino que hacemos parpadeos incompletos, es decir, que el párpado superior no llega a tocar el inferior, por lo que la lágrima no se reparte por toda la córnea. La falta de hidratación  provocada por este parpadeo incompleto puede llegar a causar ojo seco y fatiga visual, por lo que es importante, especialmente para personas que ya sufren de ojo seco, concienciarse de parpadear más y mejor.

Las lentillas, el principal agravante

Los portadores de lentillas son unas de las personas más proclives a sufrir este síndrome, ya que la lentilla, a pesar de que los materiales son cada vez de mayor calidad, impide la perfecta oxigenación e hidratación del ojo. Evitar usarlas durante más horas de las debidas, seguir los consejos para su higiene y no retrasar su sustitución por otras nuevas es imprescindible para evitar los efectos adversos. Aún así, hay personas que no las toleran.

Aunque el síndrome del ojo seco sea una condición crónica, con los debidos cuidados se puede evitar que afecte a nuestra calidad de vida.

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