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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Vigila tu presión intraocular

Mantener una correcta tensión o presión intraocular es básico para la salud de nuestros ojos. Lo cierto es que una presión intraocular elevada puede estar vinculada a problemas tan serios como el glaucoma, puede dañar el nervio óptico de forma irreversible y causar pérdidas importantes en nuestra visión periférica.

Debemos tener claro que la presión intraocular no tiene nada que ver con nuestra tensión arterial y se mide a través de un tonómetro en la consulta de un oftalmólogo. De esta manera, por ejemplo, una persona puede tener la tensión arterial alta, pero la ocular en parámetros normales. Pero vamos a ver detalladamente en qué consiste.

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¿Qué es la presión intraocular?

En concreto, cuando hablamos de tensión o presión intraocular nos referimos a la fuerza que ejercen los líquidos en el interior del ojo. sobre sus estructuras firmes (córnea, cristalino…). Esta fuerza es básica para que el ojo mantenga su forma esférica.

Tonómetro de aire

Es habitual que, con los años, se vaya incrementando la presión intraocular y que, por lo tanto, tengamos más papeletas para padecer glaucoma.

¿Cómo se mide?

Como decíamos, determinar el valor de nuestra presión intraocular únicamente es posible con un tonómetro. Así, el valor medio de la presión intraocular (PIO) suele estar entre los 10 mmHg y los 20 mmHg.

La prueba habitualmente es muy sencilla. Así, el paciente percibe un soplido de aire en el ojo que provoca un aplanamiento de la córnea que servirá para valorar la presión intraocular.

Una vez superado el valor que se considera seguro (20 mmHG), el nervio óptico puede comenzar a deteriorarse. El principal problema radica en que este problema no presenta síntomas visibles y que, por lo tanto, resulta difícil detectarlo. Esta circunstancia dificulta que actuemos antes de que se produzcan graves pérdidas de visión.

Además, en ciertos casos debemos extremar la vigilancia, pues podemos ser el candidato perfecto para una presión intraocular elevada por la concurrencia de ciertos factores:

  • Que en nuestra familia haya antecedentes de hipertensión ocular.
  • También nos hace más sensibles que algún familiar haya padecido glaucoma.
  • Aquellas personas cuya miopía sea alta o presenten miopía magna.
  • Una edad avanzada.
  • Padecer diabetes mellitus.

¿Hay algo que podamos hacer para reducir nuestra presión intraocular?

Se aconsejan exámenes anuales para determinar nuestra presión intraocular, sobre todo a partir de ciertas edades, como los 35 o 40 años. En caso de que nos confirmen que esta es elevada, existen ciertos hábitos que nos ayudarán a atenuarla. ¿Los vemos?

  • El estrés, como en muchas más dolencias, es una de las responsables de una presión intraocular alta.
  • Las grasas saturadas de una dieta poco adecuada favorecen el desarrollo de una tensión intraocular elevada.
  • La exposición a las pantallas digitales tienen parte de culpa, de modo que es recomendable restringir su uso en la medida de lo posible.

Si a pesar de la adopción de estos nuevos hábitos de vida, seguimos teniendo la presión intraocular elevada, el especialista nos puede recomendar colirios e incluso decantarse por una cirugía con el objeto de drenar ese fluido ocular que está causando un aumento de la presión intraocular.

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