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¿Cómo es la visión de los bebés?

A diferencia de otros sentidos, la vista no está completamente desarrollada en el momento del nacimiento. Es más, la visión de los bebés es muy inmadura y su evolución bastante lenta. De hecho, no es hasta el sexto o séptimo mes de vida cuando el niño comienza a percibir los colores y la profundidad de los objetos con calidad. A esta edad ya puede considerarse que la vista ha alcanzado un nivel importante de desarrollo, aunque esto no significa que no siga desarrollándose a lo largo del crecimiento del bebé y, posteriormente, del niño.

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¿Por qué es tan lento el proceso de la visión?

Aunque en el momento de nacer los ojos están perfectamente formados, el cerebro del bebé aún no “ha aprendido a ver”. Para ello requiere de los estímulos necesarios. Es decir, el niño tiene que pasar por un proceso de aprendizaje para poder convertir los estímulos que le llegan a través del nervio óptico, desde los ojos al cerebro, y procesarlos para convertirlos en imágenes con sentido.

Este proceso, conocido como maduración visual, es largo y lento, y no concluye totalmente hasta los ocho o nueve años de edad. En realidad, las personas tenemos una buena calidad de visión mucho antes, pero hasta los cinco años existen algunas partes del ojo, como la retina, que todavía continúan perfeccionándose, y otros elementos como la profundidad o la visión estereoscópica que siguen desarrollándose hasta cuatro años después.

Bebé con los ojos azules se tapa la boca

La evolución de la visión del bebé

La evolución del sentido de la vista en los seres humanos es realmente fascinante porque su desarrollo discurre en paralelo a su crecimiento mental, así como a su irrefrenable curiosidad y ganas de descubrir el mundo.

A nivel cronológico, podemos distinguir las siguiente etapas:

En torno a las 2 semanas

A las dos semanas de edad el niño muestra interés por los objetos alargados y con contraste, como el rostro humano. Como a tan corta edad el bebé aún no puede ver con claridad, lo normal es que cruce los ojos tratando de enfocar, produciéndose una mirada estrábica que, en todo caso, es de poca duración y transitoria.

En torno a las 4 semanas

Hacia el primer mes de vida, el niño ya comienza a mostrar interés por su entorno cercano, aunque normalmente en un radio limitado y durante poco tiempo.

A partir de las 8 semanas

No es hasta las ocho o diez semanas desde el nacimiento cuando el bebé es capaz de seguir con la mirada un objeto en movimiento, siempre que se mueva lentamente y la distancia a la que se encuentre no supere los 30-60 centímetros. A esta edad, la calidad de su visión va mejorando progresivamente, percibiendo el bebé mucho mejor el contorno de los objetos.

A partir de las 10 semanas

La calidad de la visión de los bebés avanza notablemente a partir de las diez semanas. A partir de este momento, los bebés descubren sus manos y aprecian los detalles, aunque sean muy pequeños. Además, a partir de este momento, también son capaces de enfocar desde todas las distancias.

A partir de los 3 meses

A partir de los 3 meses meses el bebé ya puede seguir y distinguir objetos, y también se perfecciona su percepción del contraste.

A partir de los 4 meses

A partir del cuarto mes de vida se desarrolla la percepción del color y se mejora el reconocimiento de los objetos.

A partir de los 7 meses

No es hasta el séptimo mes de vida cuando el niño empieza a desarrollar la percepción de la profundidad. Al mismo tiempo, comienza a ver la totalidad de los colores y es capaz de seguir todos los objetos, aunque estos se muevan a gran velocidad.

A partir de 1 año

A partir del primer año de vida, el bebé es capaz de calcular las distancias sin mayores problemas. También ha mejorado con creces la coordinación entre los ojos y el resto del cuerpo, especialmente las manos. Además, es a partir del año cuando el desarrollo de la visión de los bebés les ha permitido adquirir las destrezas necesarias para comprender el mundo espacial que los rodea, lo que aumenta la discriminación visual en favor de aquellos objetos que llaman más su atención frente a otros que no lo hacen. De hecho, se considera que es a partir del año cuando los bebés adquieren un campo visual similar al de los adultos. 

El diagnóstico del ojo vago en bebés y niños

A partir del año, la visión del bebé sigue desarrollándose paulatinamente, y se considera que adquiere su madurez completa en torno a los 9 ó 10 años aproximadamente. En estas fases del crecimiento, es importante que los niños visiten al oftalmólogo pediátrico periódicamente, ya que será lo que les permitirá diagnosticar problemas visuales típicos de los más pequeños

En este sentido, cobra una especial importancia el diagnóstico de la ambliopía u ojo vago. Este problema se manifiesta con la pérdida de visión por parte de uno o ambos ojos, y puede afectar a la visión de la persona durante toda su vida. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que se trata de un problema que se puede solucionar con facilidad, siempre y cuando se trate en las primeras fases del desarrollo del ojo. Es decir, en la infancia, y más concretamente antes de los 8-10 años. Debido a esto, es por lo que se recomienda que todos los niños visiten al oftalmólogo antes de los 2 ó 3 años, ya que, en caso de padecer ojo vago, se podrá tratar con facilidad y sin que afecte al normal desarrollo de la visión del niño a lo largo de su edad adulta. 

Fuentes:

Academia Americana de Oftalmología – Desarrollo nrmal de la visión en los niños

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