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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Cómo detectar el ojo vago en niños?

El ojo vago en niños pequeños tiene fácil solución. En cambio, si lo detectamos de forma tardía –incluso pasados los 6 u 8 años– las posibilidades de recuperación son menores. Por ese motivo resulta tan fundamental su detección precoz y los exámenes oftalmológicos desde el nacimiento-. Durante esos años la corteza cerebral visual responde mejor a los estímulos visuales. Tanto es así que los expertos aseguran que las probabilidades de éxito de un tratamiento iniciado a una edad tardía (como los diez años) se reducen notablemente.

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¿Qué es el ojo vago?

El ojo vago o ambliopía, cuya incidencia España alcanza al 5 % de la población en edad preescolar, consiste en la escasa visión o agudeza visual de uno o ambos ojos (en este último caso hablaríamos de ambliopía bilateral). Esto se debe a una falta de uso durante el periodo de desarrollo visual que tiene lugar antes de los 8 años que es cuando el cerebro goza de plasticidad. Así, si no se remedia durante estos primeros años de la infancia, es común que nos acompañe durante toda nuestra vida adulta y que nos incapacite para el desarrollo de ciertas profesiones: policías, carrera militar, pilotos de aviones…

Pero ¿qué causa el ojo vago en niños?

  • El estrabismo: Si el niño padece este problema en el que cada ojo apunta a una dirección, el cerebro opta por anular la visión de uno de ellos para evitar la visión doble.
  • Las cataratas o la ptosis palpebral infantil es posible que alteren el correcto desarrollo visual del niño.
  • Un problema refractivo, como la hipermetropía, el astigmatismo o la miopía, puede emborronar la imagen que llega al cerebro del niño. Así, éste opta por la visión que le proporciona el ojo que presenta menor defecto refractivo.

Optotipo con niño

¿Cómo detectar el ojo vago en niños?

En definitiva, el ojo vago en niños no es un problema menor y debemos solventarlo cuanto antes si no queremos que su vista quede afectada de forma irreversible. Por lo tanto, debemos llevar a nuestros hijos a revisiones oftalmológicas anuales y, por supuesto, estar atentos a ciertos comportamientos o síntomas que pueden resultar sospechosos:

  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Si se frota los ojo continuamente.
  • Suele cerrar o entornar los ojos.
  • Picor en los ojos e incluso enrojecimiento.
  • Tuerce o desvía un ojo. En ocasiones, esto suele pasarnos inadvertidos porque es un gesto bastante imperceptible.
  • Se aproxima mucho al papel a la hora de dibujar o leer.

No debemos olvidar que no existe una operación para el ojo vago. Pero sí que, tras la pertinente revisión oftalmológica que determine la existencia de la ambliopía, se puede optar por diversos tratamientos.

  • Si se detecta la existencia de cataratas, se puede valorar la posibilidad de una operación con cirugía intraocular con el objeto de sustituir el cristalino por una lente.
  • Si estamos ante un problema refractivo, se optará por unas gafas graduadas.
  • En el caso de que la ambliopía esté causada por un caso de estrabismo en el niño, el oftalmólogo puede valorar diferentes tratamientos como la cirugía o inyecciones de toxina botulínica.

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