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El blog de la Oftalmología

Sondaje de vías lagrimales, ¿qué es?

El sondaje de vías lagrimales es un procedimiento quirúrgico que se emplea para tratar la obstrucción congénita del conducto lagrimal, una condición muy frecuente en niños recién nacidos o con pocos meses de edad. De hecho, hasta el 20% de los niños muestran evidencia de este tipo de problemas durante el primer año de vida.

Las vías lagrimales comienzan su formación aproximadamente a las seis semanas de gestación e inician su actividad a los tres meses y medio de gestación. La obstrucción congénita del conducto nasolagrimal, que transporta las lágrimas desde el saco lagrimal hasta la cavidad nasal, habitualmente suele desaparecer a las 4-6 semanas del nacimiento, aunque entre el 80 y el 90% de los casos presentan síntomas al mes del nacimiento.

Los principales síntomas de la obstrucción del conducto lagrimal son:

Estos síntomas pueden estar presentes desde el nacimiento, aunque habitualmente se manifiestan a las pocas semanas de edad cuando aumenta la producción de lágrima. La obstrucción puede presentarse en ambos ojos, aunque suele ser unilateral (sólo en un ojo).

Para tratar este problema, además del sondaje de vías lagrimales también se pueden emplear otros procedimientos, como el masaje sobre el saco lagrimal o el uso de productos antibióticos.

Bebé de ojos azules con abrigo

En qué consiste el sondaje de vías lagrimales

Este procedimiento se realiza de forma ambulatoria y se puede desarrollar bajo anestesia general o bajo sedación. Habitualmente, al emplearse en niños muy pequeños el cirujano suele optar por emplear anestesia general.

Básicamente, el proceso es el siguiente:

  • Se introduce una sonda en el lagrimal del ojo hacia el punto de obstrucción del conducto nasolagrimal para abrirlo y permitir el correcto drenaje de las lágrimas.
  • A continuación, se inyecta algún tipo de sustancia colorante en el conducto para asegurarse de que el procedimiento ha dado buenos resultados.

El proceso tiene una duración aproximada de unos 20 minutos y los resultados suelen empezar a percibirse de forma inmediata, aunque los resultados definitivos se apreciarán pasadas unas semanas.

En el postoperatorio, el oftalmólogo suele indicar el uso de pomadas y colirios antibióticos y antiinflamatorios.

 

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