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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Te explicamos qué es el glaucoma de ángulo cerrado

El glaucoma de ángulo cerrado, también llamado glaucoma de cierre angular, se produce cuando el sistema de drenaje de humor acuoso se bloquea de manera súbita y este líquido queda encerrado en el interior del ojo. Esta circunstancia ocasiona una elevación rápida e intensa en la presión dentro del ojo y genera mucho dolor en el paciente.

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Aunque es poco frecuente requiere de una intervención inmediata pues se pueden producir daños de carácter irreversible en el nervio óptico y, por lo tanto, derivar en una ceguera al cabo de tan solo uno o dos días. Lo cierto es que las molestias que ocasiona son tan intensas que los afectados no dudan en acudir a urgencias. En concreto, este problema ocular se presenta acompañado de los siguientes síntomas:

  • Variaciones en la coloración del iris.
  • La córnea se endurece.
  • Ojo enrojecido.
  • Visión borrosa.
  • Apreciación de halos en torno a las luces.
  • Dolor en el ojo e incluso cefaleas.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Náuseas y vómitos.

Factores de riesgo

En esta patología no se puede hablar de causas, pero sí de factores de riesgo que detallaremos a continuación:

  • Se ha observado que el glaucoma de ángulo cerrado se presenta con más frecuencia entre las mujeres.
  • Antecedentes familiares de glaucoma.
  • Hipermetropía.
  • Situaciones de gran tensión nerviosa o estrés.
  • Ciertos medicamentos pueden favorecer su desarrollo. Así, se han establecido vinculaciones con el uso de medicamentos anticolinérgicos, simpaticomiméticos, midriáticos o ansiolíticos.
  • Las personas que ya hayan padecido un glaucoma de ángulo cerrado en uno de los ojos son más proclives a desarrollarlo también en el otro.

Hombre canoso durante prueba oftalmológica y médico

Tratamiento del glaucoma de ángulo cerrado

En estos casos, lo primordial es rebajar la tensión ocular mediante un tratamiento farmacológico que, además, constituye la vía más rápida para abordar el problema. De este modo, normalmente se administrarán gotas para los ojos que deberán tomarse regularmente para disminuir la presión intraocular .

No obstante, es posible que la tensión siga sin bajar. En ese caso, será preciso practicar  una técnica quirúrgica conocida como iridotomía. Esta operación tiene como propósito crear un pequeño agujero en el iris a través del cual pueda circular el humor acuoso que ha quedado bloqueado y que originó la subida de la PIO.

Sin embargo, como decíamos, el glaucoma de ángulo cerrado no es el más común pues abundan más los casos de glaucoma de ángulo abierto. Este último, a diferencia del cerrado, no presenta síntomas y esa circunstancia retrasa su diagnóstico y tratamiento. De hecho, es habitual que se detecte demasiado tarde cuando los daños causados  en el nervio óptico son irreversibles.

Sin embargo, existen factores de riesgo como la diabetes o una enfermedad cardiovascular previa que pueden favorecer el desarrollo de este tipo de glaucoma. A esto se añade que su incidencia aumenta con la edad. Por lo tanto, es muy importante la prevención mediante exámenes periódicos de la salud del ojo que permitirán determinar si existe glaucoma a fin de tratarlo oportunamente.

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