El parpadeo de los ojos puede ser de origen voluntario o involuntario (reflejo) y  tiene una doble función. Por un lado, sirve para distribuir la lágrima por la superficie ocular y mantenerla hidratada y, por otro, tiene una función protectora, ya que cerrar los ojos nos ayuda a evitar la luz intensa o los objetos que se aproximan y pueden dañar el sistema visual. Estudios más recientes afirman que el parpadeo también actúa como una forma de descanso para el cerebro, ya que desactiva algunas áreas cerebrales (las encargadas de la visión) y permite  que prestemos aún más atención cuando volvemos a focalizarnos en lo que estábamos mirando.
En circunstancias normales una persona parpadea aproximadamente cada cinco segundos. Suponiendo que el individuo esté despierto 16 horas al día, parpadearía unas 11.500 veces cada jornada. Es decir, 4,2 millones de veces al año. ¡¡En total pasamos un 10% del día con los ojos cerrados!!
Pero no parpadeamos a la misma velocidad todo el rato, sino que la velocidad de parpadeo se ajusta a la actividad que estamos desarrollando. Así, durante una conversación, los interlocutores parpadean una media de 22 veces por minuto. Mientras leemos, la frecuencia de parpadeo es de unas 15 ó 20 veces por minuto, mientras que cuando estamos mirando al ordenador, parpadeamos menos de 5 veces por minuto porque nos concentramos en la pantalla, lo que puede provocar sequedad ocular. A partir de un minuto sin parpadear, se produce una desecación lagrimal en la córnea y comenzamos a sentir molestias, pesadez, irritación, visión borrosa, enrojecimiento ocular… lo que popularmente se conoce como ojo seco .
Para ilustrar este tema, os dejamos un poema de Mario Benedetti titulado PARPADEO:

Parpadeo

Esa pared me inhibe lentamente
piedra a piedra me agravia

ya que no tengo tiempo de bajar hasta el mar
y escuchar su siniestra horadante alegría
ya que no tengo tiempo de acumular nostalgias
debajo de aquel pino perforador del cielo
ya que no tengo tiempo de dar la cara al viento
y oxigenar de veras el alma y los pulmones

voy a cerrar los ojos y tapiar los oídos
y verter otro mar sobre mis redes
y enderezar un pino imaginario
y desatar un viento que me arrastre
lejos de las intrigas y las máquinas
lejos de los horarios y los pelmas

pero puertas adentro es un fracaso
este mar que me invento no me moja
no tiene aroma el árbol que levanto
y mi huracán suplente ni siquiera
sirve para barrer mis odios secos.

Curiosidades sobre el parpadeo
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