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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Cefaleas y migrañas (o jaquecas): ¿hay diferencia?

La mayoría de personas sufren dolor de cabeza de manera ocasional. Generalmente, este se presenta de forma intermitente y no suele ser síntoma de un problema de salud mayor. No obstante, es importante distinguir entre la cefalea tensional y la migraña para poder conocer la naturaleza del problema y así tener más posibilidades de prevenirla y/o tratar cualquiera de estos dos tipos de cefaleas primarias de la mejor manera posible.

Mujer rubia tumbada se frota los ojos

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Los dos grandes tipos de dolores de cabeza

Cefalea tensional: ¿cómo se manifiesta?

En la cefalea tensional el dolor puede ser de leve a moderado, pero constante. Normalmente, el paciente lo percibe como  una presión o tirantez a ambos lados de la cabeza, en la frente y/o en la nuca y, por lo general, no está acompañado de otros síntomas. También puede producirse dolor al tocar los músculos del cuero cabelludo, el cuello y los hombros. Puede aparecer a cualquier edad, pero es más común en adolescentes mayores y en adultos. Es ligeramente más común entre las mujeres que entre los hombres.

Casi siempre tiene su origen en una situación puntual de depresión, estrés o ansiedad, y suele remitir por si solo una vez esta situación está controlada. Únicamente si el dolor de cabeza cambia de patrón, intensificándose o haciéndose crónico o muy frecuente, se debe acudir al médico para descartar algún problema médico que requiera un tratamiento más urgente o específico.

Básicamente, existen dos tipos de dolores de cabeza tensionales:

  • Episódicos. Suelen durar de 30 minutos a una semana. Son episódicos frecuentes cuando surgen menos de 15 días al mes en un periodo de tres meses como mínimo. Pueden volverse crónicos o mejorar.
  • Crónicos. Suelen durar horas y pueden ser continuos. si los dolores de cabeza aparecen 15 días o más al mes durante tres meses como mínimo, se consideran crónicos.

Migraña: ¿cómo se produce?

La migraña o jaqueca es un trastorno que suele tener una base hereditaria. Se caracteriza por presentar episodios recurrentes (la frecuencia varía en cada persona) de dolores de cabeza, los cuales presentan las siguientes características:

  • Se puede localizar en una parte de la cabeza (hemicraneal) o en la totalidad de la misma.
  • Tiene carácter pulsátil o vibrante, con sensación de latido y se define como moderado o severo.
  • Es habitual que aparezca junto a náuseas y ocasionalmente vómitos, malestar general, fotofobia y fonofobia.
  • Puede empeorar con el ejercicio.

Las mujeres tienen tres posibilidades más que los hombres de tener migrañas. Además, es más habitual en pacientes con antecedentes familiares de este problema y que tienen otros problemas médicos o enfermedades como ansiedad, depresión, trastorno bipolar, problemas de sueño y epilepsia.

Migraña con aura: ¿qué características tiene?

Existe un tipo de migraña que tiene un carácter especial, ya que antes de que aparezca el dolor o a la vez que este se manifiesta aparecen ciertas alteraciones sensoriales relacionadas con la visión que se conocen como “aura”. Estos síntomas oculares suelen ser temporales, pueden afectar a la calidad de vida y pueden incluir:

  • Puntos ciegos en el campo visual de los pacientes: escotomas que pueden llegar a asemejarse a figuras geométricas.
  • Destellos de luz.
  • Líneas en zigzag o relámpagos que flotan, normalmente desde el centro del campo visual hacia afuera.
  • Puntos o estrellas brillantes.
  • Otros cambios en la visión.

A estas manifestaciones oculares se pueden sumar otras alteraciones sensoriales como un cierto hormigueo en la cara o en las manos, dificultad en el habla o el lenguaje y/o debilidad muscular que puede resultar incapacitante.

Es común que el aura migrañosa aparezca alrededor de una hora antes de que se manifieste el dolor de cabeza y suele durar menos de 60 minutos. En las personas mayores de 50 años el aura puede ir seguida de un dolor de cabeza muy leve o incluso este puede no aparecer.

Las causas de este tipo de migraña son similares a las que provocan el resto de jaquecas y el dolor de cabeza tensional.

En cuanto al tratamiento de la migraña con aura, no existen diferencias con respecto a las medidas y medicamentos que se llevan a cabo para tratar y prevenir el resto de tipos de migrañas.

Las diferencias entre cefalea y migraña

Aunque existen diferencias entre ambos, básicamente podemos decir que la cefalea no es de carácter hereditario ni tiene lugar en episodios recurrentes tan marcados como la migraña. En ambos casos las crisis pueden estar desencadenadas por situaciones como: estrés o ansiedad, ciertos fármacos, alimentación inadecuada o saltarse alguna comida, tomar cafeína en exceso, cambios climáticos, cansancio, esfuerzos físicos o mentales…

La prevención de las situaciones anteriormente citadas y el descanso suelen hacer remitir notablemente estos molestos dolores de cabeza.

A diferencia de la mayor parte de las migrañas, las cefaleas tensionales no suelen presentar síntomas como náuseas, vómitos o problemas visuales. Por otro lado, los dolores de cabeza tensionales pueden aparecer asociados a mayor sensibilidad a la luz o a determinados sonidos, pero estos no son síntomas habituales de este problema de salud.

Además, las migrañas pueden verse agravadas por la actividad física, aunque esta no suele empeorar los dolores de cabeza tensionales.

Problemas de visión y dolores de cabeza

No ver bien también puede ser el motivo de sufrir dolores de cabeza. Cuando existe un defecto de la refracción, aunque sea pequeño, ya no es posible ver con total claridad desde todas las distancias. Esto obliga a forzar la vista constantemente, pudiendo aparecer dolores de cabeza que, a veces, se irradian también a los ojos. A estas molestias se les suele dar un nombre genérico: fatiga visual o cansancio visual.

Tanto la miopía, como la hipermetropía o el astigmatismo pueden provocar dolores de cabeza de no estar óptimamente diagnosticados y corregidos. En el caso de la miopía, esta se manifiesta porque el paciente percibe los objetos lejanos borrosos como consecuencia de que el ojo es más largo de lo normal y la imagen se forma delante de la retina y no sobre la misma, como sería normal. La hipermetropía tiene como síntoma principal la visión borrosa de los objetos cercanos ya que los ojos son más cortos de lo normal y la imagen se forma detrás de la retina. En el caso del astigmatismo, se ven borrosos tanto los objetos cercanos como los objetos lejanos.

La forma de evitar los dolores de cabeza por problemas de visión es detectarlos cuanto antes y proceder a su corrección con gafas o lentillas (que deben graduarse periódicamente) y, si se quiere prescindir de las mismas, mediante cirugía refractiva.

 
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