Cada vez son más las personas que se operan de presbicia o vista cansada para poder ver bien de cerca sin necesidad de gafas a partir de cierta edad. Según datos ofrecidos por el Departamento de Óptica y Optometría de la Universidad Europea de Madrid, en la actualidad, el 5% del total de cirugías refractivas que se realizan en España (que en total superan las 250.000 operaciones al año) tienen como objetivo corregir la presbicia. Y esta cifra va en constante aumento.

 

operación presbicia

 

La presbicia es un defecto refractivo que suele producirse a partir de los 45 años, aunque algunas personas empiezan a sufrir los primeros síntomas antes (sobre los 40 años). Tiene lugar cuando el cristalino, debido a un proceso natural de envejecimiento, no es capaz de enfocar correctamente los objetos cercanos por la pérdida progresiva de su elasticidad y de su capacidad de acomodación.

 

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Una merma de la calidad de la vida

Aunque es un problema muy frecuente, se calcula que casi el 100% de las personas de más de 65 años lo sufre en mayor o menor grado, no puede negarse que su aparición implica una merma de la calidad de vida. Las principales dificultades de un paciente con presbicia son:

  • Dificultades para leer, coser y realizar otras actividades que requieren una buena visión a corta distancia.
  • Se pierde eficacia y precisión en aquellas actividades que precisan de una visión óptima desde todas las distancias, como por ejemplo conducir o el uso de internet.

Un problema añadido es que la presbicia suele sobrevenir en la mediana edad, en una época de mucha actividad de todo tipo: tanto intelectual, como laboral o deportiva.

Cada vez más personas recurren a la cirugía refractiva

Tradicionalmente, la forma de evitar los síntomas de la presbicia han sido las gafas, conocidas como “gafas de cerca” o “gafas de leer”. Peo no cabe duda que esta solución supone depender constantemente de un elemento externo. Además, en aquellas personas en las que la presbicia coincide con otro problema refractivo, como la miopía, la hipermetropía y/o el astigmatismo, la cuestión se complica, puesto que tienen que usar unas gafas distintas para cada defecto, o bien utilizar gafas bifocales, que son caras y a las que a algunas personas les cuesta mucho adaptarse.
Por todo ello, la demanda de cirugía para corregir la presbicia y ya no tener que usar gafas se encuentra en clara línea creciente. Y lo mismo ocurre con los procedimientos quirúrgicos existentes, cuyo número va también en aumento. Las principales opciones son las siguientes:
  • Una primera opción es la cirugía láser para modificar la superficie corneal y, de esta manera, compensar la disminución en la capacidad de acomodación del cristalino.
  • También se puede sustituir el cristalino por una lente intraocular, de forma similar a las operaciones de cataratas.

Como ocurre con la cirugía para otro tipo de problemas, en el caso de la presbicia la experiencia alcanzada por los profesionales y los extraordinarios avances tecnológicos producidos en la última década han permitido alcanzar unos niveles muy elevados tanto de precisión como de seguridad.

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