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Degeneración macular: tratamiento con medicación y con cirugía

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE, por sus siglas en español) es una enfermedad grave del sistema visual que consiste en la aparición debajo de la retina de drusas, que son unos depósitos capaces de alterar negativamente el funcionamiento de la células de la retina, que se encuentran en lo que se conoce como epitelio pigmentario. Las consecuencias pueden ser fatales, ya que suelen afectar al centro del campo de visión, provocando ceguera parcial y hasta total. 

La (DMAE) es, en la actualidad, la primera causa de ceguera legal en personas mayores de 50 años en los países desarrollados. El único factor de riesgo reconocido es la edad, aunque se sabe que en su aparición intervienen muchos factores, tanto genéticos como ambientales. Al ser una patología muy frecuente tiene una gran influencia  tanto desde el punto de vista social como desde el punto de vista económico. Los tratamientos son mucho más efectivos si se abordan en etapas tempranas de la enfermedad, por lo que las revisiones oftalmológicas periódicas son muy importantes para diagnosticarla cuanto antes.

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En la actualidad, esta patología degenerativa supone la primera causa de ceguera tanto en nuestro país como en el resto de países desarrollados.

¿Se puede prevenir la DMAE?

Al margen del envejecimiento y de una cierta predisposición genética que está siendo objeto de diversos estudios, los especialistas han detectado una serie de factores nutricionales, cardiovasculares  y ambientales que favorecen su aparición, por lo que deben evitarse.

Factores nutricionales

Existe una mayor riego de padecer DMAE en los siguientes casos:

  • Dietas pobres en luteína, carotenoide presente en las plantas de hoja verde, por lo que se recomienda el consumo de zanahorias, verduras o frutas.
  • Existe un mayor riesgo de progresión de la enfermedad en personas que toman muchas grasas animales.
  • También tienen mayor riesgo de padecer esta patología las personas que no consumen suficientes ácidos omega-3 del pescado, que posee un efecto antioxidante muy beneficioso.

Factores cardiovasculares

La arteriosclerosis y el exceso de lípidos favorece la aparición de la DMAE, ya que estos problemas de salud  pueden provocar un mal funcionamiento del flujo sanguíneo en el interior de los ojos. Practicar ejercicio moderado, llevar una dieta variada y equilibrada y evitar el sobrepeso son los hábitos que más pueden contrarrestar la aparición de problemas cardiovasculares.

Factores ambientales

El tabaquismo se asocia a un riesgo mayor de padecer DMAE, a un agravamiento de los síntomas y a un aumento de las posibilidades de padecer la enfermedad a edades más tempranas.

Principales síntomas

En los estadios iniciales de la enfermedad, esta suele ser asintomática, pudiéndose hallar de forma casual durante una exploración rutinaria de fondo de ojo o por otro motivo. A medida que la enfermedad avanza, el paciente suele referir visión borrosa y distorsionada. La enfermedad es progresiva y, en fases avanzadas, puede aparecer un escotoma o punto ciego en el centro del campo visual que impide al paciente realizar actividades que precisan de una visión precisa y de detalle, como leer, coser y hasta reconocer rostros. 

Por lo general, el campo visual periférico no se ve afectado por esta enfermedad. Aunque es menos frecuente, en estados muy avanzados de DMAE es posible tener incluso alucinaciones visuales transitorias.

En conclusión, la aparición de algunos de estos síntomas nos puede hacer sospechar de que una persona tiene  DMAE, por lo que ante su presencia debemos de acudir al oftalmólogo de manera urgente:

  • Visión deformada de los objetos o metamorfopsias.
  • Escotomas, que son manchas negras en el campo visual.
  • Pérdida de visión central de manera abrupta.

Tipos de DMAE

Existen dos tipos diferenciados de DMAE, aunque los pacientes de la primera forma (menos grave) pueden llegar con el tiempo a padecer la segunda:

  1. DMAE seca. También conocida como atrófica. Es, con mucho, la forma más frecuente de la enfermedad, puesto que se da en el 90% de los casos. Es una patología de progresión muy lenta, ya que la pérdida de visión por la pérdida de las células de la mácula se produce de forma progresiva, pudiéndose tardar décadas en llegar a una pérdida total de la visión. En sus fases iniciales, puede no dar síntomas.
  2. DMAE húmeda. Es la forma menos frecuente (apenas un 10 % de los casos) y se conoce también como exudativa. Es todo lo contrario que la seca: es una enfermedad muy agresiva que puede conducir a la pérdida total de la visión central en un periodo muy corto: meses e, incluso, semanas. Esta enfermedad consiste en la aparición de un nuevo tejido debajo de las capas más profundas que crece rápidamente, exuda y puede llegar a sangrar.

Hombre mayor con camisa rosa utilizando una lupa

Tratamiento de la DMAE seca y de la DMAE húmeda

Tratamientos farmacológicos

  • Suplementos con antioxidantes para la variante seca, ya que no existe actualmente una tratamiento eficaz para este tipo de DMAE.
  • Fármacos antiangiogénicos a través de una inyección intravítrea en los casos de DMAE húmeda. La periodicidad y frecuencia de los mismos es variable y se realiza en la clínica por parte del oftalmológo.

Tratamiento con cirugía

  • Únicamente se tratan con cirugía, concretamente con fotocoagulación directa con láser, los síntomas de ciertos casos de DMAE húmeda.

Cabe destacar que el pronóstico, tanto con tratamientos con fármacos antiangiogénicos como la fotocoagulación directa con láser, suele dar muy buenos resultados, consiguiendo detener la pérdida de visión en el 90% de los casos e, incluso, lograr una mejoría de la agudeza visual ya perdida en aproximadamente el 40% de casos.

Como en muchas patologías visuales la detección precoz es fundamental, de ahí la importancia de acudir a revisiones periódicas, sobre todo a partir de los 50 años, aunque aparentemente todo funciona bien en nuestra visión.

Fuentes:

Elsevier – Actualización en el manejo de la degeneración macular asociada a la edad

Centro Superior de Investigaciones Científicas- CSIC – La vida con degeneración macular

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