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Hipermetropía: todo lo que tienes que saber

La hipermetropía es uno de los problemas refractivos más comunes. Los pacientes hipermétropes tienen dificultad para ver correctamente de cerca, lo que suele implicar ver borroso aquellos objetos situados a corta distancia. Por suerte, al igual que sucede con otros problemas refractivos, un diagnóstico correcto permitirá su corrección mediante el uso de gafas, lentillas o cirugía

Qué es la hipermetropía

Junto con la miopía, el astigmatismo y la presbicia, la hipermetropía es un problema refractivo. Es decir, se trata de un problema ocular que afecta a la forma en la que la luz llega a la retina. En el caso de la hipermetropía, la refracción de la luz no se realiza directamente sobre la retina (lo que permite una visión correcta a cualquier distancia) sino en la parte posterior de esta. Esto implica que las personas con hipermetropía ven borrosos los objetos que tienen más cerca. Por ejemplo, pueden mostrar dificultades a la hora de leer o consultar el teléfono. 

Chica de melena morena frotándose los ojos mientras lee un libro

Síntomas de la hipermetropía

El principal síntoma de la hipermetropía es la visión borrosa en las distancias cortas. Sin embargo, aunque este sea el síntoma principal, los pacientes hipermétropes también suelen presentar otros síntomas asociados, como pueden ser fatiga visual, dolor de ojos o dolor de cabeza. Estos síntomas son habituales en pacientes hipermétropes no tratados y que, de forma inconsciente, fuerzan la vista para ver bien de cerca. 

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Causas de la hipermetropía 

La principal causa de la hipermetropía está en la forma en la que la luz se refracta en la retina del ojo. Cuando la luz no se refracta directamente sobre la retina sino por detrás de esta, se está ante un caso de hipermetropía. 

Las causas de que la luz se refracte por detrás de la retina pueden ser de dos tipos: 

Debido al tamaño del globo ocular 

Por un lado, se puede deber a la propia forma del globo ocular del paciente. En algunos casos, cuando el globo ocular es más corto de lo habitual, esto implica que la refracción de la luz no se produzca sobre la retina sino detrás de esta. Esto provoca que el paciente vea mal de cerca y, en consecuencia, que sea hipermétrope.

Debido a una acomodación del cristalino insuficiente

Por otro lado, la hipermetropía también puede estar propiciada debido a una insuficiente capacidad de acomodación del cristalino. El cristalino es una parte del ojo que actúa como una lente, y está situada entre la cámara anterior y la cámara posterior del ojo. Esta lente se acomoda mediante los músculos situados alrededor de la misma. De esta forma, se consigue ver correctamente a diferentes distancias. 

En algunos casos, si este mecanismo de acomodación no funciona correctamente, el paciente puede sufrir hipermetropía a pesar de que el tamaño de su globo ocular sea el  adecuado. En esta situación, lo que sucede es similar a la presbicia o vista cansada. Sin embargo, en este caso, los problemas de acomodación del cristalino no se deben a la edad, sino a la propia incapacidad de acomodación del cristalino del paciente, tenga la edad que tenga. 

Hipermetropía y otros problemas refractivos 

La hipermetropía puede presentarse sola o de forma combinada con otros problemas refractivos. Cuando esto sucede, hay que tenerlo en cuenta para adaptar el tratamiento de forma personalizada a cada paciente. 

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Hipermetropía y miopía

Junto a la hipermetropía, la miopía es otro de los problemas refractivos más comunes. Sin embargo, miopía e hipermetropía son dos problemas refractivos que no pueden darse de forma conjunta. Esto sucede porque son problemas refractivos opuestos entre sí. Como se ha visto, en el caso de la hipermetropía la refracción de la luz tiene lugar detrás de la retina. Por el contrario, la miopía está causada porque la refracción de la luz se realiza delante de la retina.

Hipermetropía y astigmatismo 

El astigmatismo es un problema de refracción que está causado habitualmente por la forma irregular de la córnea del ojo. De esta forma, el paciente con astigmatismo presenta visión borrosa tanto en las distancias cortas como en las largas. Este problema de la refracción sí que puede presentarse de manera conjunta con la hipermetropía. Por lo general, los pacientes con hipermetropía y astigmatismo verán mejor de lejos que de cerca, aunque su agudeza visual no será tampoco la idónea en las largas distancias a causa del astigmatismo. 

Hipermetropía y presbicia

La presbicia o vista cansada presenta síntomas similares a la hipermetropía debido a que los pacientes ven mal de cerca. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en el caso de la presbicia, la causa de este problema se encuentra siempre en el envejecimiento del cristalino del ojo, lo que provoca que pierda flexibilidad y, con ello, capacidad de acomodación. Por ello, en el caso de pacientes que presenten hipermetropía y presbicia habrá que adaptar la graduación del tratamiento para corregir la suma de las dioptrías causadas por ambos problemas al mismo tiempo. 

Hipermetropía en niños 

La hipermetropía es un problema refractivo que también puede afectar a los niños. Hay que tener en cuenta que, al nacer, la mayoría de las personas presentan cierto grado de hipermetropía de forma natural (lo que se denomina hipermetropía fisiológica). No obstante, a medida que los niños crecen, este problema tiende a corregirse de forma natural con el propio desarrollo del ojo. 

Sin embargo, si esta hipermetropía fisiológica no se corrige, se puede hablar de hipermetropía infantil, y se trata de un problema de refracción que requerirá tratamiento. Hay que tener en cuenta que, en el caso de los niños, la capacidad de acomodación del cristalino es muy alta. Esto implica que, en muchos casos, se trate de un problema refractivo difícil de identificar, ya que los niños suelen compensar la mala visión de cerca con esta elevada capacidad de acomodación del cristalino.

La detección de la hipermetropía infantil es fácil de llevar a cabo por un oftalmólogo en consulta. Por ello, es muy importante que, también en el caso de los niños, estos vayan a realizarse revisiones oftalmológicas periódicas y completas (con fondo de ojo).

Tratamientos para corregirla

Existen diferentes tratamientos que permiten corregir la hipermetropía y que se adaptan según las necesidades y preferencias de cada paciente. 

Gafas para hipermetropía

El uso de gafas para la hipermetropía es uno de los tratamientos más comunes para tratar este problema refractivo. En este caso, las lentes utilizadas permiten que, al mirar de cerca, la luz se refracte justo sobre la retina y no detrás de esta, corrigiendo así el problema.

Lentillas para hipermetropía

Otro posible tratamiento es el uso de lentillas para la hipermetropía. En este caso, el funcionamiento es similar al de las lentes de las gafas, pero en lugar de situar las lentes correctoras delante de los ojos se hace directamente sobre ellos. De igual modo, cuando la luz pasa a través de las lentillas, esta se proyecta de tal manera que la refracción se produce justo sobre la superficie de la retina del ojo, corrigiendo así el problema de hipermetropía del paciente.

Operación de hipermetropía 

Finalmente, el otro tratamiento utilizado para corregir la hipermetropía es la cirugía. De hecho, en este caso, se trata del único tratamiento que realmente corrige este problema de base, ya que libera al paciente de la necesidad de tener que usar dispositivos correctores como las gafas o las lentillas. La operación de hipermetropía también permite que la refracción de la luz se produzca justo sobre la retina del ojo, consiguiendo que el paciente vea correctamente sin necesidad de tener que utilizar gafas ni lentillas. 

Cómo es la operación de hipermetropía 

La operación de hipermetropía es un tratamiento que se aplica solo a pacientes adultos. Esto se debe a que, en niños y adolescentes, el ojo todavía está en desarrollo y, por lo tanto, no es recomendable operarlo hasta que su graduación se estabilice.

La operación de hipermetropía puede realizarse de dos formas. 

Cirugía refractiva láser 

En este caso, se utiliza un láser llamado Láser Excímer que permite remodelar la córnea del paciente. De esta forma, se consigue que la refracción de la luz se realice directamente sobre la retina, solucionando el problema de hipermetropía del mismo modo que lo harían unas lentillas o gafas pero, en este caso, siendo el propio ojo del paciente el que refracta correctamente la luz. 

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Implante de lente intraocular

Otra posibilidad para operar la hipermetropía pasa por el implante  de una lente intraocular en el ojo del paciente. En este caso, se coloca una lente con la graduación del paciente para conseguir que la luz se refracte correctamente y, de esta forma, corregir la visión borrosa causada por la hipermetropía. 

Qué operación de hipermetropía es más recomendable

La elección entre cirugía refractiva láser o el implante de lentes intraoculares depende de varios factores, por lo que el oftalmólogo debe evaluar a cada paciente de forma individual y personalizada. 

En este sentido, elementos como la edad del paciente o la presencia de otros problemas visuales (astigmatismo, presbicia, cataratas, etc.) ayudarán a determinar qué tipo de operación es más adecuada en cada caso.

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