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El blog de la Oftalmología

Ojo vago: síntomas en adultos y tratamientos

El ojo vago se caracteriza por no haber desarrollado óptimamente su visión pese a que sus estructuras son normales y no existe ninguna patología que justifique ese déficit. Por lo general, el ojo vago ocurre por dos razones: una situación de estrabismo o desviación de uno de los ojos o porque existe una diferencia muy grande de dioptrías entre un ojo y otro, lo que se conoce como anisometropía.

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Cuando se da alguna de estas circunstancias, el ojo con estrabismo o con más dioptrías obviamente ve peor, lo que en ocasiones provoca que el cerebro anule las imágenes procedente de ese ojo “malo” y utilice exclusivamente las del ojo “sano”.

El perfil más habitual, aunque no el único, de paciente con ojo vago es el de un niño de corta edad que, pese a que no se queja , sus padres han detectado alguna anomalía visual: desvío de uno de los ojos o sensación de que no ve del todo bien. 

¿Cómo se corrige el ojo vago?

El tratamiento habitual del ojo vago es tan simple como efectivo: poner un parche sobre el ojo “bueno” con el fin de estimular automáticamente el “malo”, con el fin de que el cerebro se acostumbre a utilizarlo y su visión vaya mejorando progresivamente hasta igualarse con el otro. A este método se le denomina oclusiones.

Últimamente se está utilizando otro tratamiento, también con muy buenos resultados, que consiste en colocar gotas de atropina en el ojo sano para que la pupila se dilate y así dificultar su visión. El objetivo es lograr que el ojo vago se esfuerce más y mejore su desempeño.

Limitaciones de estos tratamientos

Tanto la oclusión con parches como las gotas para dilatar la pupila, pese a tratarse de tratamientos de comprobada eficacia, chocan con una seria limitación: funcionan muy bien hasta los 7 u 8 años de edad, estando demostrado que poniéndolas en práctica hasta esa edad la recuperación suele ser  total.

Entre los 8 y los 12 años, aunque la mejoría aún es evidente, es posible que la recuperación ya no sea completa, y a partir de esta edad, es muy probable que el  ojo vago ya no consiga funcionar nunca a pleno rendimiento.

Hombre joven tapándose un ojo

El ojo vago en adultos: síntomas idénticos pero dificultades de recuperación

Si un niño no recibe el tratamiento correspondiente pese a necesitarlo, es muy probable que de adulto siga teniendo ojo vago. Los síntomas son parecidos, aunque pueden agravarse con síntomas más importantes como la visión doble.

La recuperación en adultos es más complicada si la causa es el estrabismo, mientras que tener más miopía en un ojo que en el otro tiene más posibilidades de solucionarse.

Terapias para adultos como ojo vago: Tetris y método Bates

Partiendo de la base que la solución del ojo vago en adultos es mucho más difícil, y dado que no es posible una intervención quirúrgica para tratarlo, únicamente las series de ejercicios específicos para estimular los cambios neuronales pueden ayudar en este problema, aunque no está científicamente demostrado que contribuyan a ponerle fin.

Algunos estudios consideran positivas las terapias para adultos basadas en el popular juego del Tetris o en el método Bates, que consiste en una terapia enfocada en el ojo vago donde se ejercita mediante movimientos de concentración visual, centralización de la mirada y ejercicios de relajación. 

Nunca nos cansaremos de insistir en que la prevención y los chequeos periódicos por parte del oftalmólogo son la mejor garantía para tener una buen salud visual durante muchos años, y así poder tratar a tiempo los problemas visuales en el caso de que se produzcan.

Fuentes:

Clínica Mayo – Ambliopía (ojo perezoso)

El Mundo – Los adultos pueden entrenar el ‘ojo vago’

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