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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Para qué se utiliza la tomografía de coherencia óptica?

La tomografía de coherencia óptica, también denominada en ocasiones directamente como OCT, es una prueba que, en oftalmología, se utiliza para tomar fotografías de la retina. En concreto, esta técnica permite conseguir imágenes de la sección transversal de la misma, que es el tejido que recubre la parte posterior del ojo. Esta prueba se caracteriza por utilizar ondas de luz, por lo que no es invasiva y es muy cómoda para el paciente.

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¿Qué se puede diagnosticar con una tomografía de coherencia óptica?

Mediante una tomografía de coherencia óptica, el oftalmólogo puede tener una imagen precisa del tejido sensible a la luz que recubre la retina. Esto le permite realizar mediciones que le ayudarán en el diagnóstico de distintas patologías. Algunas de las más habituales son las siguientes:

En ciertas ocasiones, la tomografía de coherencia óptica se utiliza también para evaluar el estado del nervio óptico y detectar cambios que puedan ser señales indicadoras de la presencia de enfermedades como el glaucoma.

La importancia de la tomografía de coherencia óptica

La tomografía de coherencia óptica es una técnica de imagen que, aunque lleva aplicándose desde 1995, no ha dejado de evolucionar. Esto le ha permitido alcanzar un nivel técnico mucho más desarrollado que las llevadas a cabo durante los primeros años. En consecuencia, se trata de una técnica que permite realizar una fotografía de la retina especialmente detallada, sobre todo en la parte de la mácula y la fóvea (ubicadas en la parte central de la retina).

Además de ser una herramienta diagnóstica tremendamente útil para que el oftalmólogo pueda confirmar o descartar diversas enfermedades, también es posible realizar un seguimiento de la evolución y posibles consecuencias en aquellas personas que padecen miopía magna o alta miopía.

La introducción de esta prueba de imagen no invasiva en los centros oftalmológicos permite saber cómo responden y evolucionan los pacientes a los tratamientos utilizados para abordar las patologías anteriormente mencionadas. Esto posibilita disponer de datos objetivos para saber si es necesario cambiar o modificar parcialmente dichos tratamientos. Y todo de manera muy rápida y fiable, lo que en muchos casos permite evitar daños irreparables en la vista del paciente.

Especialista realizando una prueba oftalmológica

Una técnica fundamental en el estudio del polo posterior del ojo

Otra ventaja de la tomografía de coherencia óptica es que ha supuesto un avance importantísimo en el estudio del polo posterior del ojo. Es decir, de la parte del ojo más profunda y de difícil acceso por parte de los médicos. Esto se debe a las siguientes razones:

  • Permite una visión detallada y clara de dicha parte del ojo, lo que no se logra con otras pruebas.
  • Es una técnica que no requiere ningún tipo de preparación previa.
  • Su realización es muy rápida.
  • No provoca ningún tipo de efecto secundario.
  • Es capaz de detectar pequeños cambios en la retina, cuyo conocimiento es muy valioso para el oftalmólogo. Estos cambios suelen pasar desapercibidos cuando se realizan otro tipo de pruebas, como por ejemplo la exploración del fondo del ojo.

Importancia en pacientes con DMAE

Mención aparte merece el papel de la tomografía de coherencia óptica en el caso de la DMAE. La DMAE es una enfermedad que produce una pérdida de visión considerable en los pacientes y que, debido a su vinculación con el proceso natural de envejecimiento, afecta a un gran número de personas. 

Gracias al uso de la tomografía de coherencia óptica, es posible saber el tipo y situación de DMAE que sufre un paciente. De este modo, se puede determinar si se trata de un caso de DMAE seca o DMAE húmeda, así como el estadio en el que se encuentra la patología, y también si el paciente está mejorando o empeorando desde la visita anterior.

¿Cómo se realiza una tomografía de coherencia óptica?

Una tomografía de coherencia óptica es una prueba que se lleva a cabo de forma muy fácil y cómoda para los pacientes, ya que se trata de una técnica que no es en absoluto invasiva, por lo que los pacientes no sienten ningún tipo de dolor ni molestia durante o después del proceso. 

Una vez que el paciente llega a la consulta del oftalmólogo, este le suministrará unas gotas por vía oftálmica para dilatar la pupila. Una vez que las gotas hayan hecho su efecto, el paciente se situará sentado frente a una máquina, y apoyará la cabeza en un marco de dicha máquina que le permitirá mantener la cabeza inmóvil de forma cómoda durante toda la prueba. A continuación, la máquina procederá a tomar fotografías del ojo con la pupila dilatada. Este proceso suele durar entre 5 y 10 minutos, y en ningún momento se establece contacto con los ojos. 

Después de que la prueba haya finalizado, los efectos de las gotas para dilatar la pupila durarán unas cuantas horas. Debido a esto, se recomienda que los pacientes utilicen gafas de sol en estos momentos posteriores a la prueba, ya que experimentan mayor sensibilidad a la luz, y se recomienda que eviten la conducción. Pasadas un par de horas, los efectos desaparecerán por sí solos y la pupila volverá efectuar su proceso de dilatación normal. 

Fuente:

Academia Americana de Oftalmología – What happens during OCT?

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