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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Operarse la vista, ¿solución definitiva o temporal?

Operarse de la vista es una solución por la que optan cada vez más pacientes en el mundo. Miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia u otros problemas de carácter refractivo se pueden corregir a día de hoy con técnicas avanzadas y recursos cada vez más adaptados a las necesidades de cada caso.

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Ahora bien, muchas personas lo hacen pensando en que se trata de algo definitivo, es decir, que una vez realizada la intervención no requieren ningún tipo de tratamiento ni de cuidados especiales. ¿Es esto cierto? A continuación respondemos a esta cuestión.

Reflejo naranja en ojo de mujer

¿Es definitiva una operación de la vista?

Es una idea bastante extendida entre los pacientes creer que las operaciones de la vista son definitivas. Parte de la culpa la tienen algunos anuncios publicitarios que prometen erradicar de raíz  los problemas refractivos si aceptamos someternos a una cirugía de estas características. A que has escuchando esto antes, ¿no?

Pues bien, debemos decirte que operarse de la vista en ocasiones no es definitivo. Aún cuando los avances tecnológicos han permitido desarrollar técnicas avanzadas para combatir los síntomas de ciertas enfermedades y el margen de error de estos procedimientos es mínimo, no es posible hablar de una solución del todo definitiva.

¿Te has desilusionado? No tienes por qué; se trata, simplemente, de aceptar que estas intervenciones no pueden restablecer el estado natural de los ojos en un 100%.

Además, debes tener en cuenta que cuando se trata de enfermedades visuales en un estado demasiado avanzado, es poco probable que la solución quirúrgica devuelva a los ojos su capacidad natural. Podrán corregir los problemas visuales en un alto grado, pero, en cualquier caso, esta solución habrá que complementarla con cuidados y recomendaciones especiales.

¿Cuándo debe ser complementada una operación de la vista?

La operación con láser o la implantación de una lente intraocular, dos intervenciones muy habituales, son por lo general sencillas, cómodas para cualquier paciente y no suponen un postoperatorio demasiado prolongado.

Sin embargo, pese a que la eficacia de estos procedimientos es la que hemos descrito antes, no debes olvidar que se tratan de intervenciones como cualquier otra, es decir, requieren unos cuidados y unas recomendaciones específicas, las cuales serán mayores o menores según las características de cada paciente.

Otra pregunta recurrente entre los pacientes es si pueden operarse una segunda vez del mismo problema refractivo o de otro similar. La respuesta, recordemos, siempre debe ser emitida por un oftalmólogo y nunca por nosotros mismos.

En general, los pacientes que han sido operados no tienen ningún inconveniente en someterse a una segunda intervención, como por ejemplo ocurre en procedimientos para combatir la miopía o el astigmatismo. De hecho, si se trata del mismo ojo, resulta más fácil para el cirujano realizar el retoque.

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