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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Es necesario usar gafas de sol en primavera?

¡Ya ha llegado el buen tiempo! Y, de paso, aumentan las actividades que realizamos al aire libre, desde los paseos por las calles de nuestro barrio hasta la práctica de deportes de alto riesgo característicos de esta época del año.

Mujer con gafas de sol en un camino de un parque con árboles en flor

 

Sin embargo, también aumentan las horas que estamos expuestos a los rayos del sol, algo a lo que no siempre le prestamos la debida atención. De hecho, varios estudios aseguran que los españoles estamos entre los primeros en la lista de europeos que más horas nos exponemos a la radiación ultravioleta.

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¿Qué ganamos usando gafas de sol en primavera?

La primavera es la época del año en que florecen los árboles y las plantas y las tardes son cada vez más largas. Hay más luz y la intensidad de los rayos del sol aumenta conforme nos acercamos al verano. Todo nos parece, de pronto, más lúcido y vivaz.

No obstante, esta estación también se caracteriza por la presencia de partículas en el aire que suelen provocar alergias y que pueden convertirse en un riesgo serio para nuestros ojos si no tomamos las medidas pertinentes.

Una de esas medidas es el uso de gafas de sol, que además de proteger nuestros ojos de la cada vez más intensa luz del sol, nos sirven como filtro protector de las partículas que pululan en la atmósfera, y que en las personas más sensibles provocan picores en la zona ocular, lagrimeo constante e incluso enrojecimiento de los ojos.

Las gafas de sol no son exclusivas para el verano. Ese es un mito que hace mucho ha quedado desterrado. Lo ideal es usarlas durante todo el año, incluso en la temporada más fría, pues aunque en los días oscuros o nublados los efectos de los rayos del sol disminuyen, las amenazas nunca desaparecen.

Otras razones para usar gafas de sol en primavera

Si las dos razones del apartado anterior no acaban de convencerte para usar gafas de sol en la primavera, aquí te damos otras tantas para hacerlo. Toma nota:

  • Nos adaptamos más fácilmente a los ambientes oscuros. Al haber más horas de luz en primavera y los rayos solares ser cada vez más intensos, resulta habitual que a nuestros ojos les cueste pasar de un ambiente muy luminoso a otro oscuro. Esta transición cuesta menos si llevamos gafas de sol.
  • Proporcionan un efecto pantalla. Es decir, las gafas de sol actúan como una muralla que rechaza el polen y otras partículas que viajan en el aire durante esta estación del año. Su función es, sobre todo, protectora.
  • Reducen el riesgo de sufrir sequedad ocular. En los casos más graves, las partículas típicas de la primavera provocan que los ojos se sequen y no haya una adecuada hidratación de los mismos. Las gafas de sol también reducen el riesgo sufrir sequedad ocular, así como de otros problemas asociados.
  • Se minimizan los deslumbramientos. Con las gafas de sol no tenemos que fruncir el ceño cada vez que una fuente intensa de luz aparezca delante de los ojos. Gracias a ellas vemos de forma más clara y reducimos el riesgo de sufrir anomalías a largo plazo, como por ejemplo la degeneración macular, cuya causa principal es la denominada luz azul.

Para finalizar, recuerda que no todas las gafas de sol son adecuadas para tus ojos. Antes de elegir las tuyas, debes consultar a tu oftalmólogo y acudir solo a sitios especializados en este tipo de productos. Deben estar homologadas y adaptarse a tu historial visual.

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