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El blog de la Oftalmología

Pterigium: conoce sus síntomas y tratamientos

 

El pterigium o pterigion, conocido popularmente como “uña” o “palmera”, es un problema ocular bastante frecuente que se manifiesta como una carnosidad en la parte blanca del ojo que se sitúa generalmente cerca de la lagrimal, aunque puede llegar hasta la córnea.

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Síntomas de pterigium

El pterigium abarca un amplio abanico de síntomas que, aunque normalmente son leves y transitorios, de no tratarse a tiempo pueden llegar a degenerar en problemas oculares importantes:

  • Enrojecimiento de los ojos.
  • Sequedad ocular.
  • Irritación.
  • Puede llegar a provocar astigmatismo.
  • Problemas importantes de la visión, en los casos más graves.

En realidad, el pterigium pasa muchas veces prácticamente desapercibido, pudiéndose apreciar en forma de un pequeño nódulo amarillo un poco elevado que puede permanecer totalmente asintomático.

Solo en algunos casos se llega a producir una inflamación importante que puede llegar a la córnea, produciéndose esos problemas visuales de consideración que hemos comentado.

 

Tipos de pterigium

El pterigium puede adoptar formas diversas, ser muy variable en tamaño (desde muy pequeño a bastante grande) o estar más o menos inflamado.

En cuanto a su localización, siempre aparece en la parte interna del ojo, en la zona más cercana a la nariz (parte nasal). El pterigium está siempre en el eje horizontal, apareciendo por la izquierda o por la derecha, aunque en ningún caso de arriba a abajo.

La lesión que da lugar al pterigium consiste en un degeneración del tejido conjuntival que se conoce como pinguécula, pudiendo aparecer varias de ellas.

 

Factores favorables a su aparicion

Se ha comprobado que existen una serie de factores que favorecen la aparición de este problema de origen inflamatorio.

  • El pterigium suele aparecer en personas expuestas a la radiación solar, normalmente cuando trabajan al aire libre sin la protección adecuada.
  • Los ambientes cálidos, con abundante polvo o contaminación favorecen su aparición.
  • Su prevalencia es mayor entre la población latinoamericana.
  • Tiene un componente genético.

 

Medidas preventivas

  • Protegernos del sol adecuadamente con gafas de calidad, especialmente si pasamos mucho tiempo al aire libre, exponiéndonos a la acción del sol, al polvo y a la contaminación.
  • Hidratar bien nuestros ojos. Si sufrimos de sequedad ocular, nuestra lágrima no tiene suficiente calidad o la segregamos en cantidad insuficiente, es recomendable usar lágrimas artificiales.

 

Tratamiento del pterigium

El tratamiento médico más habitual son la lágrimas artificiales o los antiinflamatorios tópicos. El objetivo de estas medidas es, por un lado, reducir las molestias y por otro tratar de detener el avance del pterigium.

Aunque en la mayoría de casos las medidas citadas suelen ser suficientes para aliviar las molestias y frenar la evolución del mismo, a veces el pterigium sigue creciendo, llegando a invadir peligrosamente la córnea. Cuando esto pasa se suele recurrir a su eliminación mediante una intervención quirúrgica.

 

¿En qué consiste la intervención quirúrgica del pterigium?

Básicamente lo que hace el cirujano es retirar la carnosidad y sustituirla por un injerto de la propia conjuntiva del paciente.

A esta técnica se la conoce como “autoinjerto” y se trata de una intervención muy sencilla, que se realiza con anestesia local y sin apenas molestias para e paciente. Además, en muchos casos es suficiente con retirar la carnosidad, sin tener que recurrir al autoinjerto de la conjuntiva.

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