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¿Frotarse los ojos es peligroso?

Frotarse los ojos es una acción habitual y, en muchos casos, un verdadero acto reflejo que hacemos  sin darnos cuenta. Sin embargo, se trata de una costumbre que se debe erradicar, ya que frotarse los ojos implica riesgos muy importantes para nuestra salud visual. 

Por qué nos frotamos los ojos

Nos frotamos los ojos para obtener sensación de alivio ante una sensación molesta. Esto puede ser  consecuencia de una falta de lubricación (debido a una lágrima natural insuficiente o de mala calidad). Al frotarnos los ojos, aumentamos la cantidad de lágrima natural de forma temporal, lo que aparentemente ayuda a eliminar cualquier elemento extraño que  tengamos en la superficie del ojo o a eliminar la sensación de ojo seco

Sin embargo, cuando nos frotamos los ojos lo hacemos con las manos, los dedos o incluso los nudillos, lo que se convierte en una vía de transmisión de posibles agentes infecciosos además de poder dañarnos y facilitar la aparición de lesiones en la superficie corneal. Debido a esto, aunque se trate de un acto reflejo, hay que tener claro que frotarse los ojos es malo en cualquier situación, por lo que siempre será mejor parpadear abundantemente o, en los casos en los que el el picor o molestia sean muy marcados, hacer uso de lágrimas artificiales para favorecer una correcta lubricación y humectación del ojo. 

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Principales riesgos de frotarse los ojos

Son varios los peligros a los que se se someten a los ojos cuando los frotamos. Algunos de los más comunes son los siguientes:

  • Infecciones: Uno de los principales problemas que plantea frotarse los ojos son las infecciones. Estas pueden ser tanto de virus como de bacterias. Al frotarnos los ojos con las manos o distintas partes de estas, estamos llevando tanto a la superficie del ojo como al párpado y la piel circundante todos los gérmenes que tenemos en las manos. Sin embargo, aunque las manos están protegidas contra estos gérmenes a causa de la propia piel, no sucede igual con los ojos, cuya protección es inferior y puede llegar a convertirse en una vía de entrada de agentes patógenos en el organismo. Además, las infecciones se pueden producir directamente en el ojo, siendo la más común de todas la conjuntivitis
  • Lesiones en la superficie del ojo: Por otro lado, al frotarnos los ojos ejercemos fuerza y presión contra estos. Esto, que aparentemente podemos hacer con delicadeza, es peligroso para nuestros ojos. En el caso de que haya algún cuerpo extraño en la superficie del ojo (desde arena y polvo a, incluso, una pestaña propia o un insecto que haya podido entrar por accidente), al ejercer esta presión y frotamiento lo rasparemos contra la superficie del propio ojo, lo que podría llevar a la lesión de la córnea y dañar tanto el ojo como la vista en general. 
  • Deformaciones y queratocono: Otro problema de ejercer este tipo de frotamiento en los ojos es que se puede llegar a deformar la superficie ocular y, en concreto, la   córnea, produciéndolo que se conoce como queratocono, una enfermedad que puede implicar problemas de visión importantes. 
  • Ojos rojos y derrames: Por otro lado, al frotarnos los ojos podemos romper alguno de los diminutos capilares que riegan el tejido. Esto puede provocar un enrojecimiento de la esclerótica, además de llegar a producir un derrame ocular que se apreciará como una mancha roja en el ojo. 
  • Empeora las arrugas de la piel: Además, hay que tener en cuenta que la piel tanto del párpado como de la zona circundante alrededor del ojo es especialmente fina, por lo que es muy sensible a este tipo de presiones y, en consecuencia, aumenta la aparición de arrugas y la profundidad con la que estas se pueden apreciar a simple vista. 
  • Especialmente peligroso en pacientes con glaucoma: Finalmente, no se puede pasar por alto que el frotamiento de los ojos implica aumentar la presión en el interior de estos, lo que puede empeorar la situación de pacientes con glaucoma o que, simplemente, presentan una tensión ocular elevada

Cómo evitar frotarse los ojos

La única forma de evitar este frotamiento en los ojos es, sencillamente, no hacerlo. Para ello, es fundamental adquirir el hábito Es decir, reprimir el acto reflejo de tocarse los ojos siempre que nos sea posible. Así mismo, también es importante evitar ciertas situaciones en las que este acto reflejo tiende a ser automático. 

En este sentido, es importante parpadear abundantemente (especialmente en situaciones donde se reduce esa acción, como puede ser delante de una pantalla). También es importante que dispongamos de lágrima artificial para poder usarla cuando sea necesario (por ejemplo en monodosis, que se pueden llevar fácilmente en el bolso  o incluso en un bolsillo del pantalón). Y, finalmente, adquirir la costumbre de lavarnos la cara con abundante agua cuando algún cuerpo extraño entre en contacto con los ojos y no consigamos retirarlo simplemente parpadeando. 

Los ojos son vías de infección de enfermedades que no están directamente asociadas con la salud visual

Finalmente, es importante mencionar que, como se ha explicado con anterioridad, frotarse los ojos es una de las formas más habituales de desarrollar una infección ocular. Sin embargo, además de este problema, también hay que tener en cuenta que, aunque la infección no se produzca en el ojo, sí que puede ser una vía de entrada en el cuerpo para otros agentes patógenos.

Por ejemplo, entre otros muchos virus, se ha descrito la vía oftálmica como una posible forma de contagio del coronavirus COVID-19. Debido a esto, es especialmente importante evitar frotarse los ojos y, en general, llevarse las manos tanto a los ojos como a la cara en general, ya que constituyen una superficie que almacena gran cantidad de agentes infecciosos a lo largo de la jornada. Además, debido a esto, es imprescindible lavarlas con frecuencia, sin que ello sea razón para evitar contemplar el resto de medidas de seguridad asociadas.

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